Jueves, 03 de abril de 2008



Por David Yagüe Cayero. Periodista.

Hace unas semanas os escribí un post sobre la última novela de Toti Martínez de Lezea, El Jardín de la Oca. La autora, una de las figuras más populares de la novela histórica nacional, ha charlado con nosotros sobre esa obra, el oficio de escritor y sobre los libros que la marcaron. Aquí la tenéis.


¿Por qué el Camino de Santiago es un contexto tan apropiado para enmarcar historias?
El Camino de Santiago es sí mismo una gran narración. A lo largo de los siglos fue la calle Mayor de Europa y por él llegaron millones de personas de diferentes países, diferentes culturas, y sus pasos dejaron huellas: pueblos, construcciones, tradiciones, leyendas y, naturalmente, gentes muy diversas. Al hablar del Camino siempre nos vienen los peregrinos a la mente, pero por él llegaron constructores, artistas, comerciantes, inmigrantes, mercenarios, aventureros, visionarios. Podrían escribirse miles de historias ubicadas en el Camino, y todas ellas serían diferentes.

Después de escribir esta novela...¿Ha llegado a descubrir que es el Jardín de la Oca, en realidad?
Pienso que el Jardín de la Oca es nuestra personal andadura por la vida. En realidad, comienza cuando el ser humano empieza a tener conciencia de que su existencia tendrá un fin y debe tomar decisiones, buenas o malas, correctas o erroneas. Empieza y acaba en uno mismo, aunque haya personas que jamás se den cuenta y otras a quienes sus circunstancias no les permitan elegir. No se trata de un peregrinaje físico, sino de uno interior.

En el Jardín de la Oca, el medioevo español se nos muestra con una mezcla espiritual mucho más rica de la que tradicionalmente se conoce, además de judíos, cristianos y musulmanes usted incluye cátaros y paganos...
Allí estaban todos ellos, por lo menos en el siglo XIII, un siglo especialmente tolerante con otras creencias que no fueran exclusivamente las católicas. En León, por ejemplo, hacia mediados de ese siglo está documentada la existencia de un grupo de cátaros a quienes a veces se perseguía y otras, se dejaba tranquilos; las juderías y las morerías también están documentadas y, aunque haya quien no se lo crea, había paganos, sobre todo en la cornisa cantábrica, la zona más tardíamente cristianizada de la Península. De hecho, todavía persisten en nuestras tierras creencias, costumbres y ritos claramente paganos.

Constructores, catedrales, tallistas tienen mucho peso en su historia ¿Qué tienen las construcciones medievales que tanto fascinan a escritores y lectores?
Puede que sea porque nos asombra que con unos medios bastante rudimentarios y artesanos fueran capaces de levantarse muros de hasta 30 metros de altura, ¡y sigan en pie! Olvidado el arte griego y romano de la escultura y de la construcción, Europa tuvo que empezar casi de cero y pasó de la simplicidad románica al gótico majestuoso que nos enmudece todavía, después de tantos siglos.

En esta novela ha vuelto a encontrarse con algunos de los personajes de El Verdugo de Dios ¿Volveremos a saber de ellos?
No lo sé, la verdad. Dejé abierta El Verdugo de Dios por si se me ocurría continuar ya que en esa novela sólo recorría una parte del Camino de Santiago y, en principio, pensé que sería interesante llegar hasta el final, pero igualmente podría haberse quedado allí. Lo más difícil en El Jardín de la Oca ha sido escribir una historia completamente diferente, a pesar de repetir con los dos personajes principales y, por supuesto, si algún día decido seguir con ellos, será porque se me haya ocurrido una historia distinta a las ya escritas.


 

¿Si se cruzara con su Robert Lepetit, usted acabaría siendo víctima o cómplice de tan astuto personaje?
Víctima, desde luego, aunque pienso que los cómplices, a su vez, también son víctimas. El personaje no sólo es astuto y malvado, es un visionario con gran influencia sobre otras personas. No es un caso raro. A lo largo de la Historia del mundo, han existido individuos despreciables, asesinos, dictadores y megalómanos que han subyugado a sus coeteanos de una manera que hoy nos llena de estupor. ¡Debe de ser por eso por lo que un diablo resulta más atractivo que un ángel!

¿Es de las escritoras que piensa que hay una diferencia entre la literatura de gran público, más comercial y de otra literatura más artística?
No. La literatura es lo que es, aunque haya quien pretenda sublimarla y considerarla una facultad sólo al alcance de unas pocas mentes privilegiadas. Se escribe porque se tiene algo que contar y se cuenta de la manera que se sabe. La calidad no estriba en la dificultad del escrito, sino en el interés que provoca en los lectores ya que son éstos quienes tienen la última palabra. Algunos exquisitos menosprecian las novelas muy leídas, pero se olvidan de que El Quijote, por poner un ejemplo, fue el mayor best-seller de su época. Reeditado varias veces y traducido a otros idiomas, fue vituperado por colegas y críticos que fueron olvidados. Un escritor sin lectores es como una fuente sin agua.

Como una de las autoras que más vende en nuestro país en el género de la novela histórica... ¿Cómo valora el momento de este género en nuestro país?
Se dice que la novela histórica está de moda, pero, en realidad, siempre lo ha estado; siempre ha habido escritores de este género a lo largo de toda la historia de la literatura. Lo que ocurre es que este país no ha sido pródigo en escritores de narrativa histórica y hasta hace veinte años se podían contar con los dedos de una mano. Ahora hay algunos más, aunque tampoco es como para echar las campanas al vuelo. Queda todavía mucho por hacer hasta crear una verdadera escuela de género como las hay en Francia, Inglaterra o Alemania, pero ¡en ello estamos!

Como escritora, ¿planifica al detalle su historia antes de ponerse a trabajar o surge todo mientras escribe?
Me documento primero, leo ensayos sobre el tema que pretendo tratar, visito los lugares en los que ubicaré la historia, etc. pero no lo planifico al detalle, surge. Una vez pensé que tenía que ser más... científica e hice un guión. Después, comencé a escribir y me acordé del guión cuando llevaba escrita media novela. ¡No se parecía en nada! Me encanta que la trama surja a medida que escribo, que a los personajes les ocurran cosas que ni se me habían ocurrido, que aparezcan otros en los que no había pensado. Me gusta sorprenderme; es parte del placer que me proporciona la escritura.

Este blog lo leen bastantes personas que quieren llegar a ser escritores ¿Qué consejo les daría?
Que escriban por el placer de escribir, sin pensar en editar, en llegar a ser conocidas y tener éxito. Conozco casos y sé que es muy frustrante que alguien dedique un montón de horas a escribir una novela y que luego no encuentre editor. Por otra parte, tampoco hay que creer que todo lo publicado va a ser un éxito. Es imposible leer todo lo que se publica, así que los lectores eligen. La escritura, al igual que la lectura, es un placer sólo por el hecho de llevarla a cabo y bienvenida sea si llega a convertirse en oficio, pero mejor no obsesionarse, tanto para el autor/a como para su obra.

¿Cuáles son las novelas que más le han marcado? ¿Y su novela histórica favorita?
Imagino que han sido muchas porque leo desde que aprendí a hacerlo. Leí cuentos, novelas juveniles, novelas para adultos, ensayos... en fin, todo lo que caía en mis manos hasta decantarme por el género histórico porque descubrí que una buena novela histórica podía darme exactamente lo mismo que una de otro género: intriga, pasión, aventura, suspense, pero con un plus: la Historia, que siempre me ha gustado. Novelas favoritas tengo varias, elegir una me resulta difícil, pero ya que lo preguntas, me encantan El Puente de Alcántara de Franz Baer, La Reina Margot de Dumas, El Atlas Furtivo de Alfred Bosch... ¡y tantas y tantas otras!


Tags: toti, Oca, Santiago, histórica, novela

Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 04 de abril de 2008 | 9:41
Nunca he liedo ning?n libro. Pero espero hacerlo pronto