
Por Mario Escobar, escritor e historiador.
Chiquita
Antonio Orlando Rodríguez
Colección: Hispánica | Páginas: 560 | Fecha de publicación: 09/4/2008
Género: Novela | Precio: 21.50
Crítica:
Cuando uno comienza a leer Chiquita intuye que detrás de la prosa embellecida y elegante se esconde el deseo puro de narrar. La novela es una metáfora de Cuba. Cuba es Chiquita, una liliputiense mirada con desconfianza y cierta perplejidad, pero con carácter y con ganas de comerse el mundo. La vida de la protagonista corre paralela al nacimiento de Cuba, la guerra Hispano-Norteamericana y el dominio Norteamericano. Chiquita vive en el exilio, estado natural del cubano en los últimos cien años, pero porta en su pequeño cuerpo el espíritu mágico de su isla.
Orlando ha conseguido transmitirnos la soledad, la tristeza y la gallardía de su personaje. Una protagonista que se come el escenario narrativo y, aún muerta, sigue extendiendo su energía a través de la memoria de los que la conocieron.
La novela parece al principio contagiada del “realismo mágico”, pero poco a poco se convierte en una novela de aventuras. Contada de una manera amena, a ratos parece una historia oral, más que la narración literaria de la vida de Espiridiona Cenda. Tal vez por el juego de narradores, el narrador principal, el hombre contratado por Chiquita para relatar su vida y la confesión de la propia protagonista. Una novela en el que telón de fondo es el verdadero cuadro, como en Las Hilanderas de Velázquez.
Argumento:
Espiridiona Cenda, una joven cubana de sólo veintiséis pulgadas de estatura, llega a la Nueva York de fines del siglo XIX con el deseo de triunfar como bailarina y cantante. Esta biografía imaginaria de un personaje real recrea con libertad y una fabulación ilimitada las aventuras y desventuras de Chiquita, una mujer seductora e independiente que llegó a convertirse en una de las celebridades mejor pagadas de los teatros de vaudeville y las ferias de su tiempo.
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