Martes, 13 de mayo de 2008



Por Silvia Rodríguez Coladas, periodista y directora de prensa de una editorial.

Hace pocos días leí una noticia en el periódico que decía que los españoles somos los que menos leemos en Europa. Unos cuantos días antes, ratificaba también la prensa el primer puesto de nuestro país, dentro del mismo territorio, en el ranking de número de horas trabajadas por día.

Inmediatamente relacioné ambas noticias. Si trabajamos, o al menos estamos en la oficina tantas horas, llegamos a casa cansados, con escaso tiempo para el ocio y poco dispuestos a la lectura, que siempre exige un mínimo esfuerzo. Esto fue lo primero que se me pasó por la cabeza, pero el problema, si es que lo hay, no es tan simple.

Preguntando a amigos y allegados su opinión, me he encontrado con pocas sorpresas. Lo más interesante ha sido la coincidencia de algunas de las respuestas, en personas bastante diferentes. Agradezco la sinceridad con la que muchos han reconocido leer más bien poquito, algo que, a pesar de todo, no nos atrevemos a confesar a veces, por no estar muy bien visto socialmente.

Según mi pequeña encuesta, parece que se confirma que las estadísticas no nos engañan: se lee poco en general. Veamos los argumentos que se han ido esgrimiendo.

-  El primero y el más recurrente ha sido la falta de tiempo. Unida también, al cansancio después de la jornada laboral y en relación con ello, el esfuerzo que requiere la lectura.
Tenemos poco tiempo y llegamos tan cansados que preferimos ponernos delante de la televisión para no pensar. 
Otros comentarios que siguen la misma línea:
El cansancio, el estrés, hace que el escaso tiempo que te queda lo dediques a quedarte embobada ante cualquier tontería de la televisión y dormirte. Leer requiere cierto esfuerzo. 
Llego agotada del trabajo, comenta una, falta de tiempo y de calma para sentarte a leer, apunta otra.
Necesito saber que tengo tiempo por delante para disfrutar de la lectura y enfrascarme en el libro. 

¿Y qué hacemos entonces en nuestro ocio si la lectura es tan pesada? Es una pregunta casi de Perogrullo porque todo el que esté leyendo este artículo, seguramente conoce la respuesta. Y ello nos pone en relación con los considerados máximos enemigos de la lectura, el segundo argumento o excusa para no leer:

- Televisión, Internet y nuevas tecnologías.

Apuntaba José María Merino, escritor y miembro de la RAE, hace algunos días en la prensa que para fomentar la lectura en los niños y en los jóvenes, hay que apagar la tele de vez en cuando. Pues parece que es cierto.

Por la noche llego cansado y aguanto media hora de “zapping” de milagro
; o también, prefiero encefalograma plano y poner la tele, pensamos que los libros requieren una atención excesiva.

Otra amiga me decía que sufrimos una saturación mental de imágenes, noticias, información variada a la que tenemos acceso y que nos invade, no  dejando espacio mental para una aventura de la imaginación.

Internet es la nueva televisión, un entretenimiento cómodo y sin esfuerzo
o frases como estamos invadidos por las nuevas tecnologías y la lectura ha sido reemplazada por la tele y los videojuegos, nos da que pensar que realmente, estos entretenimientos han sustituido al mero hecho de leer un libro por puro placer.

¿Por qué ha ocurrido esto? ¿No hemos sido también nosotros los que nos hemos dejado invadir sin oponer resistencia? ¿Por qué la lectura la relacionamos con esfuerzo?

El quid de la cuestión es que la lectura es algo activo, mientras que las alternativas de ocio son pasivas (y por tanto más cómodas), como la tele. Y tras una jornada laboral, la gente prefiere no tener que activarse de nuevo
.

Prefiero distracciones más cómodas, la imagen entra por la vista, y, en cambio, las letras hay que digerirlas
.

Prefiero hacer deporte o estar con los amigos
.

Y sin faltarle sentido del humor, otro comenta: la lectura se ha sustituido por la Play, los ‘realitys’ o el chateo, ya sea el del chat o los chatos de vino en los bares.

Pero un pequeño sector de mis encuestados, me ha dado, creo, el argumento definitivo, la base sobre la que se asientan todas estas excusas que nos impiden coger un libro a diario, para leerlo y disfrutarlo: 
   La falta de costumbre.
Leer es una cuestión de inquietud cultural que se transforma en costumbre; si la tienes, encuentras tiempo para leer como lo encuentras para otras actividades de ocio.

Lo cierto es que todos los que alegaron cansancio y falta de tiempo, dedican su tiempo de ocio diario al deporte, a estar con amigos, a irse de compras, a meterse en internet, a ver la tele...actividades algunas que también requieren esfuerzo, como la primera citada.

Normalmente, salvo casos excepcionales por supuesto, sí existe tiempo, pero no lo queremos dedicar a leer un libro. ¿Por qué seguimos sin ver la lectura como un pasatiempo apetecible y se nos presenta casi como una carga? Parece que es algo que sabemos que tenemos que hacer, pero no nos apetece hacer. Una especie de deberes permanentes que no logramos quitarnos de encima.

Un encuestado, más realista me dijo que no sería honesto si dijera que no leo sólo por falta de tiempo, haciéndome ver a continuación que simplemente no lee porque no le apetece.

Volviendo a la costumbre, y con ello a nuestra infancia y adolescencia que es el momento donde deberíamos adquirir el hábito de lectura, creo, en mi modesta opinión, que el sistema educativo no nos ha ayudado mucho. En mi caso particular, me obligaron en el colegio a leer títulos que necesitaría unos años más, o al menos, una madurez intelectual que no tenía en ese momento, para poder apreciarlos. No me pasó con todos pero sí con muchos, con lo cuál, corrí el riesgo de relacionar el leer un libro, con algo aburrido, y no con un entretenimiento.

Obligar a leer un libro es contraproducente
leí el otro día en una revista, reflejando la opinión de una lectora. Habría que dejar que cada alumno eligiera los libros.

A pesar de todo, en mi caso, nunca abandoné la lectura y abracé entusiasmada el cambio del período de lecturas obligatorias con el de libertad para escoger yo los títulos que me apeteciera realmente leer. 

Si un libro se lee bajo la amenaza, de que en caso contrario, se recibirá un suspenso en la asignatura correspondiente, ¿cómo va un niño a identificar esta situación con una distracción agradable si se asemeja más a la imposición de una pena?

En esta línea, una amiga apuntaba: En relación a los más jóvenes, en los colegios en general, no se fomenta la lectura, ni ahora ni antes; en casa los padres están demasiado ocupados y lo dejan en manos de los colegios, y unos por otros, la casa sin barrer.

Por mi parte, también dejé la costumbre de obligarme a terminar todos los libros que empezaba, cuando no me gustaban. ¿Para qué hacer el esfuerzo de leer un determinado libro si su lectura me resulta tediosa y por suerte, nadie me ha obligado a ello?

Otro motivo más que obstaculiza el amor por los libros, es que muchas veces no encontramos el adecuado a nuestros gustos, y entonces tendemos a pensar, que realmente lo que ocurre, es que leer, definitivamente y por más que nos digan lo contrario, es aburrido.

Me gustaría tener una asesor literario que me hiciera recomendaciones
dice una, no me enganchan en las dos primeras páginas y lo dejo, comenta otra.

Hay que buscar libros acordes con nuestros intereses, que seguro que los hay, y así, será más fácil que la lectura sea un verdadero placer y la busquemos, incluso tras una jornada laboral intensa, como descanso mental.

Y por supuesto, es importante no tener ningún complejo. Lo que a nosotros nos provoca diversión o miles de sensaciones que nos gustan, a otros les puede parecer una absoluta tontería, una vulgaridad, o una pérdida de tiempo. Es imposible que a todos nos guste lo mismo y no hay por qué avergonzarse de leer ningún libro.

Otro amigo apuntaba:  El que lee lo hace por costumbre. Al que no lee le da igual que los libros sean un vehículo de cultura, conocimiento y poder; no leerá en la vida, por mucho que se lo facilitemos. En España siempre se ha leído poco y nada puede hacernos pensar que vaya a cambiar la tendencia.

Lo cierto, es que fenómenos como el originado por El Código da Vinci de Dan Brown, han logrado que muchísimas personas, que habitualmente no leían, se acerquen con curiosidad a este tipo de novelas, haciendo emerger un prototipo de lector de best-sellers que no podemos obviar y que ha ido creciendo paulatinamente. Las cifras de ventas avalan esta afirmación. Eso sí, se lee más, pero la lectura parece que se concentra en un menor número de títulos que despiertan un enorme interés.

Otro sector importante de lectores que sube la media general, es el que se desplaza en medios de transporte públicos, que se están transformando en auténticas salas de lectura.

En las grandes ciudades, nos desplazamos en metro, en tren, en autobús y es rarísimo no ver, en estos medios,  a más de una persona enfrascada en la lectura de un libro.

Géneros como la novela negra o la novela romántica, también están en pleno crecimiento y poco a poco, están originando un número importante de seguidores fieles.

No puedo terminar sin decir, que por suerte, no todo han sido respuestas negativas y excusas. Algunos de los encuestados (más o menos el treinta por ciento),  han confirmado que ellos sí leen y mucho, estén cansados o no. En la cama antes de dormirse, en el metro, los domingos por la mañana, en el tren... Acaban un libro y empiezan otro ya que no pueden estar sin tener uno entre manos. Unos se decantan por la novela, otros por el ensayo pero leen con pasión y no conciben una vida sin libros.

Precisamente, entre estas opiniones, no faltó tampoco quien le restó importancia y credibilidad a la estadística que nos deja en tan mal lugar en cuestión de lectura. Pero esto queridos amigos, ya es otro tema.

Artículo relacionado: Los libros más leidos en las bibliotecas públicas españolas


Tags: índices lectura, leer, lectores

Comentarios
Publicado por Maurice
Martes, 13 de mayo de 2008 | 16:35
RollEyesRollEyesRollEyesRollEyesRollEyes Pero qu? bien escribe esta chica!
Aunque claro yo no lleg?e ni a la 2? oraci?n...c?mo no leo librosPayasoPayasoPayasoPayasoPayasoPayasoPayaso
Publicado por Invitado
Martes, 13 de mayo de 2008 | 17:32
Tienes toda la raz?n, Silvia, y a este paso los ni?os van a crecer descerebrados, pero la culpa es de los adultos y de nadie m?s, en nuestras manos est? cambiarlo, la cultura se hace poco a poco y tenemos que dar el primero....ChicaChica
Publicado por Invitado
Martes, 13 de mayo de 2008 | 17:32
Tienes toda la raz?n, Silvia, y a este paso los ni?os van a crecer descerebrados, pero la culpa es de los adultos y de nadie m?s, en nuestras manos est? cambiarlo, la cultura se hace poco a poco y tenemos que dar el primero...ya.ChicaChica
Publicado por Riki
Martes, 13 de mayo de 2008 | 18:55
Enhorabuena por ese letras, convertidas ya en oro, como todo lo que tocas Avergonzado Perm?teme disentir del amigo que solo abre la puerta de la lectura a una costumbre y no crea lugar para quienes leemos poco (pero sin perder de vista la ocasi?n de hacerlo m?s)
Publicado por Invitado
Martes, 13 de mayo de 2008 | 19:56
La verdad es que das en el clavo
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008 | 9:50
La gente no lee porque los libros son caros
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008 | 9:54
Respecto al ?ltimo comentario... Creo que el precio afecta pero no es tan determinante. En Espa?a no se venden pocos libros... pero muchos no se llegan a leer.Enhorabuena por el art?culo?
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008 | 12:12
?Si es uno de los ocios m?s baratos que hay! Adem?s siempre puedes recurrir a una biblioteca p?blica. Me consta, que pides un libro que no tienen y normalmente lo consiguen.
Publicado por Jaime
Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008 | 14:06
A m? me da tiempo a ir al gimnasio tres veces a la semana, leer todos los d?as, ver series en la televisi?n, jugar con la Xbox, hablar con mi chica, divertirme con el ordenador, ir al cine, salir con los colegas, hacer las tareas en el hogar...y trabajar.
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 14 de mayo de 2008 | 22:09
Pues ten hijos, haz horas extras para fin de mes, tarda 45 minutos en llegar al trabajo, colabora en causas humanitarias. Aunque, ahora que lo pienso, A mi tambi?n me da tiempo. Jejeje