
JULIO MURILLO (JM): En muchas ocasiones, la Historia no es tal y como nos la cuentan. No olvidemos aquel dicho que dice que "La Historia la escriben los vencedores". Ocurre que estamos acostumbrados, y eso es una deformación, a aceptar los hechos que nos venden, la "versión oficial"; y eso es dado por bueno hasta que, un buen día, alguien se pone a revisar ese capítulo concreto y descubre que en realidad las cosas ocurrieron de otro modo. Sólo hace falta mirar con detenimiento y aplicar el análisis para desmontar muchos mitos y patrañas. Durante años hemos considerado que la Conquista española y la colonización de muchos países de Hispanoamérica fue uno de los grandes logros de nuestra civilización. Hoy sabemos que se cometieron todo tipo de tropelías y barbaries. Lo mismo ocurrió en Estados Unidos con las tribus indias y en mil momentos más de la Historia del Mundo.
Con las grandes figuras, con los héroes, ocurre tres cuartos de lo mismo. Se les ensalza, se le glorifica y se les pone en un pedestal, pero no resisten una disección en toda regla. Si bien podríamos suponer que esa tergiversación partidista e interesada de la verdad corresponde al modo de hacer de otros tiempos, resulta que en la actualidad -inmersos en la sociedad de la información y en el concepto de globalidad- seguimos sufriendo el mismo mal. Hoy es más fácil que nunca jugar con la opinión pública: los medios de comunicación desempeñan papeles concretos; la gente, aplastada por la avalancha de noticias, presta poca atención a lo que sucede a su alrededor y se conforma con el titular o, en el mejor de los casos, con la entradilla del asunto. Apenas el qué, cómo, cuándo y dónde del hecho. A día de hoy, los grandes manipuladores de la Historia nos ganan por goleada. Sinceramente creo que es así.
BSE: De todo lo que escribe en esta novela...¿cuánto tiene de real y cuánto de especulación histórica?
JM: En Shangri-La. La cruz bajo la Antártida hay muchos asuntos reales por no decir que todos, o casi todos, lo son. En esta novela se encuentran algunas de las grandes mentiras históricas de finales de la II Guerra Mundial. ¿Murió Hitler en el búnker de la Cancillería de Berlín?. Oficialmente, sí. Pero no existe ni una sola prueba empírica, contundente, irrefutable, que demuestre que eso fue así. Por contrapartida, tenemos infinidad de pequeños datos y detalles que permiten intuir que ese hombre, la mayor de las ratas, se fugó. ¿Por qué ese hecho fue silenciado? Posiblemente debido a que en aquellos momentos el mundo no hubiera aceptado que el responsable de 60 millones de muertos se hubiera evaporado en las narices de los Aliados. Junto a eso, existe una actitud de connivencia y permisividad por parte del Gobierno de Estados Unidos. Ellos se llevaron a su país patentes, inventos y científicos nazis en una operación llamada Paperclip. No olvidemos que la NASA, el Proyecto Espacial Estadounidense, dio sus primeros pasos gracias a Werner Von Braun. Los americanos utilizaron a los nazis, incluso a la hora de crear sus propias redes de espionaje. No olvidemos que Rusia pasó a ser la nueva Bestia Negra en los siguientes años, en los años de la llamada Guerra Fría. En el libro se habla también de la extraña operación High Jump, desarrollada a finales de 1946, que llevó al Ejército de Estados Unidos a invadir la Antártida. ¿Por qué? ¿Qué interés tenía ese Continente helado? ¿Existió una base nazi, un último reducto alemán, en el norte del Polo Sur? Como veréis, infinitas son las preguntas y pocas las respuestas. ¿Por qué todos esos asuntos siguen siendo materia clasificada, secreta, tantos años después del final de la II Guerra Mundial?
BSE: ¿Qué le llevó a escribir Shangri-La?
JM: Me apetecía mucho escribir esta novela. Esos "misterios nazis" me atraían poderosamente, necesitaba buscarles una explicación plausible, crear una ficción -que comienza allá donde terminan los datos históricos- que los unieran y resolviera a un tiempo. Mis tres novelas anteriores son novelas históricas en el sentido más estricto del término. Las Lágrimas de Karseb, la primera, está centrada en el asedio y caída de la ciudad de Constantinopla; Las Puertas del Paraíso, circunscrita a la Florencia del Renacimiento, y, finalmente, El Agua y la Tierra, se sitúa en la Grecia clásica del s. V antes de Cristo. Esas tres novelas, por sus características, por la época, me obligaron a escribir de un modo muy concreto, muy minucioso, abundando en la descripción, en la explicación de las cosas. Pero no es necesario ese registro cuando hablas de algo que ocurrió durante el s. XX y que todo el mundo conoce. De algún modo, te liberas de tanta explicación y puedes concentrarte más en la historia, en la acción. Shangri-La, que es un thriller de corte histórico, es una novela tremendamente rápida, vertiginosa, cinematográfica. He disfrutado lo indecible escribiéndola y he buscado, ante todo, que el lector se lo pase de maravilla leyendo. Creo que el primer objetivo que se debe plantear cualquier escritor a la hora de narrar es entretener. Y de ahí no me muevo.
BSE: Con ella ha ganado el premio de novela histórica Alfonso X El Sabio, del que ya fue finalista con Las lágrimas de Karseb ¿Le ha cogido el truco a este galardón?
JM: ¡Jajaja! Bueno..., no se trata de eso. Ocurre que cuando conseguí ser finalista de ese premio en su quinta edición, en el año 2005, con Las lágrimas de Karseb, me prometí que algún día, en el futuro, volvería a intentarlo. Y me sentí tan satisfecho con Shangri-La que decidí que esa novela bien podría optar al premio. Creo que no me equivoqué. Me siento muy feliz de haberlo intentado. De algún modo tuve una corazonada, una intuición... ¡Es curioso, deberíamos hacer mucho más caso a lo que nos dice nuestra voz interior y ser menos cerebrales!
BSE: ¿Qué cree que ha valorado el jurado en su obra, ya que estrictamente no es una clásica novela histórica?
JM: Buena pregunta. Creo que en esta ocasión el jurado ha primado la amenidad, el gancho, la trama, la estructura endiablada que tiene la novela, su capacidad de galvanizar la atención del lector y llevarle a devorar 550 páginas en sólo dos días. La trama es realmente buena, pero aún lo es más la forma en que se presentan los hechos a los ojos del lector, manteniendo el punto de intriga de principio a fin. Juraría que eso es lo que les llevó a decidir que merecía ganar.
BSE: ¿Cuanto tiempo ha dedicado a escribir esta novela? ¿Qué fue más arduo: la documentación o la creación?
JM: Todo junto supone muchísimo trabajo, pero lo cierto es que la parte de guión y documentación son las más laboriosas, las más entretenidas. Cuando ya tienes todos esos asuntos claros, escribir resulta más fácil, o como mínimo, más placentero. En total representó un año, quizá un poco menos.
BSE: Shangri-La tiene mucho de cinematográfico y recuerda a esos thriller anglosajones cargados de acción y aventuras. ¿Se siente en deuda con ellos? ¿De algún autor, novela o película?
JM: Sí, es cierto. No lo negaré. Cuando me puse a trabajar en esa novela deseaba construir un thriller a la usanza clásica. Curiosamente yo no soy un gran lector de thriller en el sentido más estricto del término, pero tuve claro cómo hacerlo; supe qué elementos debía introducir en la coctelera: trama detectivesca; espíritu de la novela de aventuras clásica; elementos propios de un género que me encanta y que es la novela negra; buena dosis de misterio histórico, y un montón de sal y pimienta en forma de humor; un humor, eso sí, bastante negro, muy propio de las películas de Tarantino. Shangri-La debe mucho al cine. Tanto o más que a referentes literarios. Soy coleccionista de películas ambientadas en la II Guerra Mundial y clásicos del cine de espías.
BSE: Además es una novela, que parece poseer por personajes, trama y desarrollo un marcado carácter internacional ¿Shangri-La ha dado o dará el salto fuera de nuestras fronteras?
JM: Ojalá sea así. Negar eso sería tirar piedras a mi propio tejado. Espero que este libro se traduzca a otros idiomas y se edite en otros mercados. En eso está mi agente. Y parece que las perspectivas son muy buenas.
BSE: El final de la Segunda Guerra Mundial siempre ha provocado numerosas teorías de la conspiración y ha inspirados muchas obras que conjeturan con una realidad diferente a la oficial como la suya ¿A qué cree que se debe esta fascinación por aquellos hechos y por lo que pudo o no pudo haber pasado?
JM: Creo haber contestado, siquiera parcialmente, a esta pregunta. Intentaré ser algo más explícito. Ocurre que la II Guerra Mundial es un hecho tan monumental, tan inmenso, tan dramático en la Historia de la Humanidad, que sigue interesando a la inmensa mayoría de público, tanto a gente de edad como a gente joven. Más allá de lo bélico, de las batallas, de las estrategias -que ya están suficientemente documentadas y explicadas-, quedan muchas cosas por entender. Sobre todo del periodo de entre guerras y de los años que siguen al final de la contienda en Europa. Existen muchas teorías de la conspiración referidas a esa época. Incluso en Estados Unidos existe un movimiento revisionista que persigue entender y esclarecer qué papel jugó su gobierno con los jerarcas nazis. Parece muy evidente que "hicieron la vista gorda", que miraron a otro lado; posiblemente debido a que pensaban que los nazis podrían ayudarles en el futuro a la hora de combatir a los comunistas. Que nadie olvide que antes de la II Guerra Mundial, los nazis eran vistos con simpatía por la sociedad más conservadora en Estados Unidos. Esas cosas se explican en Shangri-La. Junto a todos estos asuntos, está el fenómeno del nazismo, que sigue fascinando al gran público. Todo aquello que no comprendemos, nos fascina. Y el mal absoluto desatado por los nazis es algo que escapa a nuestra comprensión...
BSE: Esta web tiene muchos lectores que quieren iniciarse en el mundo de la escritura. Como escritor de éxito y desde su experiencia ¿Qué les recomendaría?
JM: Escribir y escribir y escribir. Aprender la técnica de cómo debe narrarse una historia; empezar trabajando en pequeños relatos, en cuentos, en cosas de poca extensión -género que es un arte en si mismo-; saber cómo construir personajes que evolucionen a lo largo de las páginas; prestar mucha atención a los diálogos, de modo que sean naturales y fluidos; ponderar el equilibrio entre descripción y acción; no perder nunca de vista el concepto de amenidad y entretenimiento; alimentar la intriga; corregir hasta la saciedad. Son muchas cosas, pero la práctica, la metodología, el trabajo diario, es lo que nos puede conducir a cierta perfección o a algo parecido. Algo más: el ánimo. Creo sinceramente que el ánimo es decisivo, fundamental. De algún modo el primer mandamiento debería ser: "Amarás escribir sobre todas las cosas"
BSE: Si tuviera que recomendar un autor y una novela nacional contemporánea a nuestros lectores diría...
JM: Pregunta difícil. Hay muchos buenos escritores en nuestro país, autores de magníficas novelas de todos los géneros. Tener que dar un único nombre es un verdadero dilema. Así que optaré por recomendar una novela que estoy casi acabando; una novela histórica realmente buena. El autor es León Arsenal, y el título de la obra, "Los malos años". Me está gustando muchísimo.
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