Martes, 27 de mayo de 2008



Por María Covadonga Mendoza Abad, escritora y crítica literaria. 

¿Qué escritor no se ha encontrado con que tenía una o varias escenas estupendas pero le faltaba la trama para enlazarlas o un argumento para desarrollarlas? Esta es la fase de la escritura quizás más complicada, porque ideas tenemos todos, nos surgen con gran facilidad, si tenemos una mente creativa, e incluso careciendo de ella. Sin embargo, ya no es tan fácil encontrar la forma de convertir esas imágenes mentales en un argumento novelesco válido.

Una técnica de la que yo me valgo es el Storyboarding (genéricamente el Story board es la organización de una secuencia de escenas para una película, pero también se puede utilizar para las novelas). Supe de esto por primera vez al leer un artículo en inglés del autor Crawford Kilian, que explicaba un curioso método de creación de argumentos utilizando fichas de cartulina.

Básicamente, el storyboarding consiste en tomar un taco de fichas o tarjetas de cartulina (del tamaño que queramos) y escribir en cada una de ellas una escena o imagen. Podemos rellenar en un principio, vamos a suponer, quince de ellas. A continuación, las ordenamos cronológicamente (independientemente de que luego nuestra historia la narremos con flashbacks u otros recursos). Como es lógico en esta fase, habrá lagunas, agujeros narrativos entre unas y otras. Pues allá donde detectemos que falta "algo", metemos otra ficha con otra escena de enlace, y así sucesivamente hasta tener el argumento completo. Es increíble como al hilo de las escenas existentes surgen otras nuevas que nos ayudan a ampliar y mejorar el conjunto.
Que no nos engañe la aparente sencillez del procedimiento. Yo he creado al menos un libro completo con este sistema, y he observado sus beneficios, uno de los cuales es que te centra totalmente y elimina casi por completo las escenas de "relleno". También aumenta la creatividad, al sugerir escenas en las que en un principio no habíamos pensado, pero que quizás son mejores.

Una vez que tenemos el esquema o storyboard completo, podemos pasarlo a otros formatos, como el papel, haciendo ya un listado por capítulos y escenas, y dándole ya el orden que sea preciso para la historia.

Si somos más partidarios de métodos más "limpios" o informáticos estamos de suerte, pues existen programas con el sistema de fichas, como el Text Block Writer, que nos permite crear "bloques" (con colores personalizables) que luego se transforman automáticamente en un archivo de texto con el argumento que hayamos pergeñado. La pega es que está en inglés, pero merece la pena. Además, es gratuito.

Yo también he hecho un story board utilizando el Word de toda la vida. Con un cuadro de texto al que daba un color diferente según fuera capítulo de presentación, de amor, de información, de acción, etc (eso es importante para que haya un equilibrio y se vayan altenando un poco las escenas). Dentro de cada cuatro, añadía otro cuadro con un desglose por escenas, y finalmente, en el tercer cuadro, en algunos casos, metía una fotografía o dibujo. Este requiere mucho más trabajo sobre todo si no se conoce bien el programa Word y la forma de manejar las autoformas, etc, etc. Sin embargo, el uso de los colores es muy interesante para evitar que se nos acumulen muchas escenas descriptivas juntas, o mucha acción seguida. Con este método lo tenemos todo a la vista.


Tags: ayuda escritores, libros, mundo literario

Comentarios
Publicado por Detective_en_paro
Martes, 27 de mayo de 2008 | 10:19
Una idea muy interesante y pr?ctica... El maestro del gui?n Syd Field tambi?n lo recomienda en sus m?ltiples libros.