Martes, 09 de septiembre de 2008

Título: El fuego del cielo  
Autor: César Vidal  
Editorial: Martínez Roca
Año de edición: 2006
PVP Euros: 20,50

Por David Yagüe, periodista.

Crítica:

Año 173 d. C. Bajo el mandato de Marco Aurelio Roma se enfrenta con desafíos como el mestizaje, la inmigración, el mantenimiento del modelo económico y social, etc. En ese marco de incertidumbre, las historias paralelas de un veterano centurión, una maltratada prostituta, un embaucador egipcio y un joven en espera de un cargo militar, llenas de infortunios y oportunidades, coincidirán en un extraordinario hecho (real y documentado) en las fronteras del Imperio que les cambiará sus existencias. Porque estos personajes serán testigos de El Fuego Del Cielo.

Con su última novela, el inagotable César Vidal (conocido escritor y conductor del programa de la Cadena COPE La Linterna) vuelve a aunar el éxito con los premios literarios como ya ocurriera con Los Hijos De La Luz y el Premio Ciudad de Torrevieja (2005). En esta ocasión, esta novela ha sido galardonada con el Alfonso X el Sabio (2006) a la mejor novela histórica. El éxito lo atestiguan los casi 90.000 ejemplares vendidos que anuncia la editorial y las largas colas cada vez que Vidal firmaba en la pasada Feria del Libro de Madrid.

¿Qué tiene El Fuego Del Cielo para ser merecedora de premios y esas excelsas ventas? En primer lugar, una cuidada ambientación de la Roma Imperial, de su sociedad, sus hábitos hasta el detalle. En algunas ocasiones, esta sensación de realismo que dota Vidal a sus páginas nos recuerda a la excelente serie de la HBO Roma, que emitió Cuatro en España.

No sólo de su nivel descriptivo vive El Fuego Del Cielo. La historia de sus personajes es atractiva (algunas más que otras: ciertamente el desarrollo de un personaje tan fundamental al final de la trama como Cornelio queda poco convincente) y su colofón es interesante y hasta sorprendente. Con un estilo literario y ameno, sin olvidar ciertas reminiscencias cinematográficas, César Vidal nos adentra en historias universales como el afán de triunfo, la búsqueda de respuestas, de fe, el deseo y la pasión, la lealtad o el deseo de agradar.

Sin embargo, la perfección es un don divino y esto lo entenderá su autor, tan dado a hablar de religión y de fe en sus obras (ésta no es una excepción y seguramente es uno de los temas mejor tratados de la novela).

La premisa y el hecho histórico que da nombre a la obra era suficientemente desconocido e interesante como para que esta hubiera sido una novela redonda. Lo que le falta para serlo es un poco más de fuerza, de garra, de pasión. Un ingrediente, que sin quitarle demasiado valor a la obra, le aparta de convertirla en una novela histórica de primer orden.

El Fuego Del Cielo es una buena novela histórica que aúna el drama y la aventura a la perfección. La historia y la habilidad de Vidal sirven para interesar y arrastrar a los lectores hasta el final con agrado. Se quedarán con un grato sabor de boca pero le faltará ese punto que introduce al lector en la narración y lo atrapa.

Este comentario fue escrito para Comentarios de libros.


El Autor:

César Vidal es doctor en Historia, Teología y Filosofía y licenciado en Derecho. Ha ejercido la docencia en distintas universidades de Europa y América, y es actualmente catedrático de Historia en la Logos University (EE. UU.). Es colaborador habitual en medios de comunicación como El Mundo, Diario 16 o la cadena COPE. Defensor infatigable de los derechos humanos, ha sido distinguido con el Premio Humanismo de la Fundación Hebraica (1996) y ha recibido el reconocimiento de organizaciones como Yad-Vashem, Supervivientes del Holocausto de Venezuela, ORT de México o Jóvenes Contra la Intolerancia, entre muchas otras.

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Tags: fuego del cielo, cesar vidal, roma, cristianismo, premio alfonso x

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Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 09 de septiembre de 2008 | 8:47
Con Vidal me pasa una cosa... sus novelas no me desagradan, incluso alguna est? francamente bien,... pero escribe tantas que empiezo a sospechar que le escriben los libros y eso no me gusta.