Martes, 11 de noviembre de 2008


Por David Yagüe, periodista.

Nos encontramos con Pedro de Paz en la madrileña calle de Serrano y allí, lejos de los emplazamientos de la capital donde se ocultan las pruebas de El Documento Saldaña comenzamos a charlar sobre esa novela... 

BEST SELLER ESPAÑOL (BSE): ¿De dónde surgió El Documento Saldaña? 

PEDRO DE PAZ (PDP): El Documento Saldaña como novela tiene una génesis peculiar. Surge a partir de diversas ideas destinadas, en principio, a formar parte de dos novelas distintas. En un momento del proceso, incluso redacté los dos primeros capítulos de ambas. Una de esas ideas versaba sobre la captura de un asesino en serie. Era una idea que consideraba interesante puesto que, en España, ese concepto no existe. En nuestra sociedad existe la figura del asesino pasional o del asesino múltiple, pero no la del asesino en serie al más puro estilo americano. Me apetecía escribir una historia de perfilase un carácter de ese tipo y trasladarlo a la sociedad española. Y por otro lado, se me ocurrió una segunda trama cuyo argumento tenía un trasfondo paradójico: la historia de una persona que contrata a un asesino a sueldo para que acabe con su propia vida.  

Al tiempo que daba vueltas sobre cuál de las dos continuaría en primer lugar, comencé a documentarme sobre una novela que iba a haber sido o con el tiempo llegará a ser, la continuación de El hombre que mató a Durruti. Esa —la continuación de la saga—  es una opción que, sin entrar en mis planes más inmediatos, nunca he terminado por descartar. Durante este proceso cayó en mis manos una serie de documentos que hablaban de curiosas leyendas sobre el subsuelo de Madrid y sobre algunos secretos subterráneos que la ciudad albergaba. Por otra parte y también de forma casual, por aquella época leí algo sobre un grupo de empresarios y grandes coleccionistas madrileños que disponían de una vasta colección artística y que, ante los tumultuosos tiempos de la Guerra Civil, se plantearon la posibilidad de esconder sus obras de arte para que éstas no fuesen saqueadas. Al final no pudieron hacerlo y, hasta donde tengo entendido, sus colecciones terminaron por desaparecer. 

Con todos estos ingredientes, con todo ello sobre la mesa a un mismo tiempo, me di cuenta que todas las piezas parecían encajar perfectamente en una misma y única historia. Y es a partir de ahí cuando empiezo a pensar en una única trama que aglutine todos los elementos de los que dispongo Esa fue la génesis de El Documento Saldaña

A título anecdótico: el primer capítulo del libro, donde asesinan a Sara Bianchi, es el primer capítulo de la historia del asesino en serie. El segundo capítulo, donde Araujo se entrevista con Miguel Cortés, es el primero de la novela donde una persona contrata al asesino de sí mismo. De hecho Cortés iba a ser ese asesino. 

BSE: En esta novela propone literariamente, por primera vez que yo sepa, Madrid como un tablero de juego para una novela de misterio de puzzle, con pistas históricas... ¿Cómo lo planteaste? 

PDP: También hasta donde me consta a mí, es la primera vez. En este caso, se trata de un recurso meditado y consciente. Todas mis novelas se ambientan en Madrid (El hombre que mató a Durruti y Muñecas tras el cristal también lo hacen). Me cuesta ambientar o situar mis historias en un contexto que no sea Madrid. Esta circunstancia deriva de mi amor hacia la ciudad. Soy madrileño por nacimiento y por devoción. A mí, de esta ciudad, me encanta todo lo que es capaz evocar, toda su historia, todo el acervo cultural que arrastra consigo... Es una ciudad fascinante de la que me gusta disfrutar siempre que tengo ocasión. Uno de mis mayores placeres consiste en venirme un domingo por la mañana —vivo en las afueras— y pasear con tranquilidad por el Madrid de los Austrias. Para mí, Madrid es un punto de referencia porque es un contexto que me llena. Con El documento Saldaña me plantee hacer un homenaje a Madrid porque consideraba que la ciudad siempre ha sido empleada como escenario, como telón de fondo de muchas historias que no incluyen a la ciudad en la propia trama si no que la usan como sustrato. Existen novelas muy buenas en ese sentido, como la última que he leído, Niños de tiza de David Torres, que es buenísima, pero para la que Madrid es un aspecto tangencial de la historia. Nadie se había preocupado de tratar Madrid, dándole el protagonismo merecido. Y a la hora de plantearme la historia sobre la búsqueda de un tesoro, ¿Qué mejor sitio que Madrid? Y ahí comienza una ardua labor de documentación sobre los emplazamientos, las pistas, los detalles, la historia, la arquitectura... La mayoría de los datos que se aportan en El Documento Saldaña no sólo son verosímiles sino que son reales. Pérez-Reverte explicaba muy bien ese tipo de técnica: coger un cuadro y agitar el marco dejando el cuadro en su lugar. Como digo, todos los datos son reales. El autentico trabajo de orfebrería consistió en engarzarlos a mi antojo para crear la joya que deseaba. 

BSE: Otro de los puntos fuertes de la novela es su protagonista Miguel Cortés, que por sus características, más propias de la novela negra, parece "desubicado" en una trama como ésta de thriller histórico, con puzzle de pistas, pero que luego encaja perfectamente. 

PDP: En efecto, Miguel Cortés, para determinados sucesos que surgen en la historia, aparenta estar fuera de contexto. Hay aspectos de esta historia que, en principio, le quedan grandes, que se encuentran fuera de su órbita. De ahí que requiera de un contrapunto como Lola Álvarez, con el que construir el tándem perfecto que supla sus aparentes carencias, sobre todo en el ámbito cultural. Cortés tiene el empuje y la presencia necesaria para resolver cualquier situación peliaguda, físicamente peligrosa. Este aspecto resulta evidente desde el principio de la historia. Por ese motivo se le encarga que encuentre un documento sin necesidad de explicarle nada sobre él. Es tratado como mera mano de obra no cualificada porque ese es su cometido. Pero no es su autentica personalidad, sólo la máscara bajo la que se ampara. Miguel Cortés tiene un bagaje vital peculiar, que además se muestra de una forma bastante precisa al final, en el episodio epílogo donde tiene esa charla filosófica con su antagonista, Vassiliev y donde éste le viene a demostrar que son básicamente dos caras de la misma moneda. Ese tipo de caracteres da a la historia un juego de luces y sombras muy peculiar y permite jugar de una forma bastante amplia con la ambigüedad moral de los personajes. 

BSE: ¿Cortés continuará su vida literaria? 

PDP: Es algo que me preguntan bastante a menudo. Creo que, finalmente, he terminado por construir un personaje atractivo para el lector, lo cual es un orgullo. Y siempre suelo dar la misma respuesta a esa pregunta: durante un año y medio he estado conviviendo con Cortés y he terminado por cogerle cariño. No se trata de la típica tontería que suele sacar a relucir el autor diciendo “yo duermo con el personaje” y tal. No es eso. Pero sí terminas conviviendo con sus glorias y sus miserias durante muchos meses y aprendes a conocerlo y a apreciarlo. Termina formando parte de tu vida. Yo he quedado muy satisfecho de mi relación con mi personaje así que, en efecto, no me importaría retomarlo en un futuro. Lo que tengo muy claro es que no quiero convertirlo en una franquicia. Recurriré a él en el mismo momento en el que tenga en mente una novela en la que Cortés encaje como un guante. No antes. 

BSE: En ese teórico caso, ¿será un thriller como El Documento Saldaña o algo más cercano a la novela negra? 

PDP: Sería una novela más negra, no tan cercana al canon de la novela de aventuras. Una trama menos espectacular, más centrada en el ámbito personal de sus protagonistas. 

BSE: Hay muchos guiños e influencias en este libro... 

PDP: En el fondo no hay influencias de ningún autor en concreto, pero sí de diversas fuentes: géneros literarios, cultura audiovisual, el cine... Me gusta fijarme en aquellas novelas que disfruto leyendo y que me parecen brillantemente escritas como, por ejemplo, las novelas de Preston y Child. Y luego, más que influencias, están los recursos típicos del género: capítulos cortos, acción continuada, violencia... En cualquier caso, trato de permitirme las menores licencias literarias posibles. Si hay algo que defiendo en una novela es la verosimilitud extrema en la historia. Un ejemplo. El otro día me pillaron un guiño curioso en El Documento Saldaña. Cuando los protagonistas se dirigen a la parroquia de San Martín y allí se les remite al párroco de la misma, este es nombrado como Don Ubaldo. Éste ni siquiera es un personaje secundario. No aparece mencionado nada más que esa única vez, pero el guiño es que el cura de esa parroquia se llama realmente así. Son guiños poco trascendentes y muy difíciles de captar, pero me gusta establecer ese tipo de juegos con el lector. Y comprobar cómo algunos llegan a descubrirlos. El libro está plagado de muchos más. 

BSE: Eres un autor con tres novelas en tu haber, y ya la tercera es en Planeta y como una apuesta... ¿Cómo te sientes? 

PDP: Raro. En este mundillo literario, en el que somos casi siempre los mismos —al menos en Madrid—, al final, te acabas reuniendo con gente afín y contrastas opiniones con unos y con otros. Echas la vista atrás y terminas por darte cuenta de que, habiendo comenzado en el 2003 a escribir con cierta constancia, ya cuentas con tres novelas publicadas y una de ellas traducida al inglés. Eso me hace ser consciente de que soy un privilegiado. Y, como te digo, me hace sentirme raro. O soy muy bueno o tengo mucha suerte y esa tesitura te lleva a sentirte un poco inseguro porque no sabes a cuál de las dos cartas quedarte. Pero aún sintiéndome raro, la sensación resulta muy placentera porque, poco a poco, compruebas que se van cumpliendo los objetivos que te marcaste cuando empezaste esta aventura. 

BSE: Y a partir de ahora ¿han cambiado tus metas como escritor? 

PDP: En parte, sí. Mis objetivos siempre habían sido publicar y que la gente me leyese. Eso se va cumpliendo. Lo que realmente cambia son los objetivos colaterales. En un principio, nunca me plantee hacer de la literatura mi única ocupación. Ahora, gracias a la situación por la que estoy pasando, me lo estoy empezando a plantear. Es muy probable que, de seguir así las cosas, termine por ser así. Suena muy tópico, pero yo lo que quería era escribir historias que no veía en ningún lado y lograr que la gente las leyera. Esa meta no ha cambiado, pero ya se está cumpliendo. Ahora debo buscar nuevas metas, nuevos contextos. 

BSE: ¿Cómo valoras el género negro en España? 

PDP: Lo veo muy sano. En general, no sólo ciñéndose a los autores españoles. Creo que pasa por un momento emergente. La valoración del género negro es tradicionalmente cíclica y ahora se encuentra en un repunte tras una época baja. Está ganando auténtico peso y presencia en la literatura actual. En el ámbito nacional hay autores muy buenos que están encaminando sus pasos hacia la novela negra aceptándola como un género digno de respeto. O gente que se aproxima al género porque está habitualmente entre sus lecturas. Hay valores emergentes muy buenos como David Torres, Alejandro M. Gallo, Jerónimo Tristante, que con su genial saga de Víctor Ros ha creado un Sherlock Holmes patrio... 

BSE: ¿Qué recomiendas a la gente que quiere comenzar su carrera literaria? 

PDP: Que escriban. Que escriban mucho, que escriban todos los días, que escriban siempre que puedan. Se trata de puro ejercicio, de ejercitar un músculo, literario, pero un músculo. Ese es mi principal consejo. Y que no abandonen. El mundo editorial es muy lento, es un dinosaurio que avanza muy despacio. Así que los mejores consejos que puedo ofrecer son constancia y paciencia. Desde un punto de vista más prosaico, yo les aconsejaría que, por encima de todo, trataran de hacerse con los servicios de un agente literario si desean publicar en unas condiciones dignas. El agente literario no es más que un profesional cuyo mayor patrimonio son sus contactos y estos le permiten llamar a una serie de puertas que a ti, como escritor, por norma, te están vedadas. El escritor no tiene esos contactos ni tiene porqué tenerlos. Normalmente, se dedica a escribir. Ese y no otro debe ser su cometido. 

BSE: Recomiéndanos una obra y un autor. 

PDP: Algo que recomiendo siempre, particularmente a los aficionados al género negro son las obras completas de Sherlock Holmes, de Conan Doyle. Para mí es un autentico referente, el de un maestro. Yo suelo releerlas cada tres o cuatro años porque siempre encuentro algo nuevo.




Tags: documento saldaña, pedro de paz, planeta, madrid, thriller

Comentarios
Publicado por Invitado
Martes, 11 de noviembre de 2008 | 13:27
Un gran tipo RollEyes
Publicado por Invitado
Martes, 11 de noviembre de 2008 | 15:00
Al menos parece sensato.

Habr? que ver que tal est? esa del Informe Salda?a. Tiene buena pinta.
Publicado por Invitado
Lunes, 15 de diciembre de 2008 | 5:36
Una gran novela, capaz de cubrir su excelente trama con personajes redondos y conversaciones cre?bles. Engancha, y mucho: va de menos a m?s.