
Barcelona. (Agencias).- El escritor Francisco Casavella, fallecido ayer a los 45 años víctima de un infarto, estaba trabajando en una novela de la que tenía escritas unas ochenta páginas y preparaba también un ensayo sobre paranoia y literatura.
Fuentes de Ediciones Destino han comentado que esa novela se
encontraba en una fase muy inicial, aunque todavía no se sabe el
contenido ni el argumento, pues "Casavella era muy celoso de sus
proyectos".
Se conocía algo más de otro de sus proyectos y por su propia
boca, pues sólo un día después de alzarse con el Premio Nadal
comentaba que estaba ultimando un ensayo sobre la relación
entre la paranoia y la literatura o la subliteratura.
El mismo Casavella confesaba que de siempre le había interesado cómo
"se retroalimentan, ya desde la Edad Media, la Inquisición y la
Literatura". En ese ensayo, Casavella pretendía abordar algunos
ejemplos de autores entre los siglos XVIII y XX, tanto de la alta
literatura como de la subliteratura, como 'El protocolo de los sabios
de Sión', que sirvió como "manual antisemita" durante muchos años.
Hasta el mes de abril, mientras duró la promoción de la novela
ganadora del Nadal, 'Lo que sé de los vampiros', el malogrado
escritor barcelonés habló reiteradamente de este proyecto y de que
tenía bastante claro cómo iba a afrontarlo, ha señalado a Efe una
persona cercana al autor.
La veterana escritora Ana María Matute, a quien sorprendió la
noticia ayer en la presentación en Madrid de su última novela,
'Paraíso inhabitado', no pudo ocultar su contrariedad.
Matute recordaba que había estado en el jurado de uno de los
premios literarios que habían concedido a Casavella y esta misma
mañana no ha podido evitar cierta pesadumbre al contemplar en los
periódicos que la noticia de su nueva novela compartía espacio con
el fallecimiento de Casavella, "una persona tan joven".
El que fuera su editor de toda la vida, Claudio López Lamadrid,
al frente de Mondadori, apenas ha podido articular un discurso,
afectado por la noticia: "Estaba en uno de sus momentos más dulces y
se muere cuando había conseguido el reconocimiento del público y la
crítica".
Otro amigo de muchos años, el cineasta Manuel Huerga, que desde
el principio había querido adaptar al cine su novela 'El triunfo' y
que al final consiguió que Casavella le hiciera el guión de
'Antártida', ha hablado hoy de un personaje de "talento", "bastante
solitario", que "se encerraba mucho para escribir, porque se tomaba
su profesión muy seriamente".
La escritora y periodista andaluza Eva Díaz, que compartió con
Casavella la promoción del premio Nadal como finalista del galardón,
ha tenido también un recuerdo hacia el autor de 'El día del Watusi',
que acercó Barcelona a su imaginario "como ya lo habían hecho Marsé
y Mendoza".
Según Díaz, "lo mejor de Casavella es lo que intuíamos sus lectores: el
Casavella por venir aún sería mejor que el que ya podíamos disfrutar".
"Casavella no se parecía a esos escritores vanidosos demasiado atentos
a la espuma de los días, a la repercusión mediática. Al contrario, huía
de ese mundo de ególatras tan habitual en los saraos literarios; era
discreto, un autor muy serio y tenía un gran sentido del humor", ha
remarcado la finalista del Nadal.
Amigos de Casavella lo recuerdan como un "lobo solitario" de enorme talento
Otros amigos del escritor le han recordado como un "lobo solitario",
aseguró el escritor y periodista Ignacio Vidal-Folch, a lo que el
director de cine Manuel Huerga añadió: "Tenía un enorme talento. Su
primera novela, 'El triunfo', me pareció una bomba, impresionante".
La capilla ardiente del autor se instala a las 18 horas de esta tarde en el tanatorio de Les Corts, informó Vidal-Folch.
Casavella murió ayer a los 45 años de edad de un ataque al corazón. El
6 de enero ganó el Premio Nadal con la obra 'Lo que sé de los
vampiros', ambientada en el siglo XVIII, coincidiendo con la expulsión
de los jesuitas de España.
"Ha sido un jarro de agua fría", aseguró sobre la noticia de su
muerte Huerga, que quiso llevar a la gran pantalla 'El triunfo' pero no pudo por "unos problemas" con los derechos del libro.
"Quería dirigir una película que pasase en Barcelona y fuese una
historia como las de Marsé, de la Barcelona canallesca y de los
trasfondos", recordó, y, como se enamoró de 'El triunfo', le pidió a
Casavella redactar un guión cinematográfico, 'Antártida' (1995).
Durante un año y medio, Huerga y Casavella trabajaron codo a codo.
"Era un personaje bastante solitario, se encerraba mucho para
escribir, se lo tomaba muy seriamente, aislado durante largos
periodos. Tenía un enorme talento, pero jugaba un poco peligrosamente en el abismo, vivía muy al límite", comentó.
Para Vidal-Folch Casavella sólo vivía "al límite de la literatura", que
era "lo que más le importaba". Con una vida de "trapense, muy apartada
de los círculos literarios", conseguía hacer novelas "americanas, muy
complejas y ambiciosas literariamente", dijo el periodista.
En este sentido, de la trilogía 'El día del Watusì Vidal-Folch indicó
que "cuenta la historia de España desde la transición hasta los 90" y
'Lo que sé de los vampiros', su última novela y con la que ganó el
Premio Nadal este año, "explica la base de nuestra contemporaneidad,
una época crucial de cambio de valores". "Las dos implican enormes
trabajos de investigación que le tomaban mucho tiempo", remachó.
La que fue finalista del Premio Nadal de este año, Eva Díaz, con 'El
club de la memoria', asegura en su blog: "Lo mejor de Casavella es lo
que intuíamos sus lectores: el Casavella por venir aún sería mejor que
el que ya podíamos disfrutar".
Díaz desvela que Casavella "ya estaba embarcado" en una nueva
novela y tenía "casi a punto" un ensayo sobre la relación entre
paranoia y literatura. "La muerte le sorprendió escribiendo...",
acaba diciendo la escritora.
Artículo de La Vanguardia
