Martes, 30 de diciembre de 2008


Libro: Deis Vult
Autor: Alberto Pertejo- Barrena
Editorial: De Librum Tremens
Año: 2008
Por Mario Escobar, escritor e historiador

Sinopsis:


Don Rodrigo Alvarez, tercer conde de Sarria, hijo de don Alvaro Rodríguez, segundo conde del mismo título, y de la infanta Doña Sancha, hermana de Alfonso VII, el 9 de Julio de 1172 renunció ante el cardenal Jacinto al hábito de Santiago, de cuya Orden fue fundador y comendador mayor. Obtuvo licencia del legado pontificio para pasar a la nueva Orden de Monte Gaudio, que se había de regir con la regla del Cister, más estrecha que la de San Agustín, por la que se regía la Orden de Santiago, que acababa de dejar. Dicha nueva Orden fue aprobada por el Papa Alejandro III el 24 de Diciembre de 1173, quien dio para su régimen espiritual la regla del Císter. El conde Don Rodrigo, que se considera el fundador de esta Orden, vivió en su juventud una vida disipada.
Monte Gaudio, nombre titular de la nueva Orden, es un monte situado en la parte oriental del Medirerráneo, a 895 metros sobre el nivel del mar. Según algunos historiadores, allí administraría justicia el profeta Samuel. Los peregrinos que viajaban a Tierra Santa en la Edad Media procedentes de Europa, habiendo pasado Siria, al llegar a este monte veían por primera vez, de un golpe de vista, desde sus cumbre, toda Palestina, con Jerusalén a sus pies. El principal fin de esta Orden del Monte Gaudio era proteger a dichos peregrinos, así como acudir a los sitios en donde fuera solicitada su ayuda en defensa de la cristiandad. En el Monte Gaudio situó su casa principal el fundador don Rodrigo, haciéndola dependiente,como antes hemos citado, de la casa central del Císter.
En Jerusalén tuvo su sede maestral en la Iglesia Fortaleza del Monte Gaudio, habiéndosela donado, entre otras tierras y posesiones, la defensa de la Torre de la Puncelles en la ciudad de Ascalón.
Entre sus benefactores en Outremer estuvieron el mismo rey Balduino IV, Reinaldo de Châtillon y Guillermo de Monferrato.


Crítica:

La tercera novela de Pertejo-Barrena es un claro ejemplo de como la persistencia produce resultados. Con una trama sencilla, una elaborada presentación de personajes, un hecho histórico poco conocido, de una tema muy conocido, las cruzadas, un protagonista atractivo y una buena ambientación, consigue trasmitir los valores y miserias de una época.
La novela narra las aventuras de un héroe, que pretende reavivar el espíritu cruzado y defender su pedazo de Tierra Santa, pero los enemigos no están únicamente entre los sarracenos, muchos de los ambiciosos caballeros son la principal causa de la precariedad cruzada.

Pertejo-Barreno utiliza muy bien la descripción de las batallas y acciones militares, domina los tempos, pero crea una descripción con muchos datos, que en ocasiones distraen. Su estilo es preciso y utiliza un lenguaje adecuado a la época. Es una novela sin gazapos, pero que en ocasiones pierde ritmo al apoyar el fondo y la forma, frente a la funcionalidad de la novela de aventuras. Los diálogos son muy escasos, lo que en ocasiones impide la caracterización de los personajes, pero la novela está bien resuelta.

Los amantes de las cruzadas, la novela histórica de peso y las aventuras disfrutarán de esta novela, que enfrenta al autor a la compleja historia de Oriente Próximo, cuna y tumba de imperios y sueños.

Autor:
Alberto Pertejo-Barrena es autor de tres novelas, todas editadas por De Librum Tremens. La Tierra del Sur es una novela futurista, en la que se narra una futura guerra con Marruecos y Los Demonios de Azul es una novela bélica, sobre la participación de un aviador español en la 2ª Guerra Mundial.

Tags: deus vult, pertejo barrena, novela histórica

Comentarios
Publicado por Javi
Lunes, 20 de septiembre de 2010 | 5:02

Pues la sinopsis me ha parecido un coñazo infumable... no sé si es porque el argumento sea un lío ininteligible, con ínfulas de artículo de Wikipedia, o porque tú no has sabido sintetizar bien la trama de la novela...

 

un saludo.