Eva
Díaz Pérez, ganadora del Premio Unamuno´08, se acercó al protestantismo
“casi por casualidad”, atraída por la historia de “los herejes de la
Sevilla del siglo XVI”. Después de meses de investigación, salió a la
luz la novela ´Memoria de cenizas´, que rescata a la memoria histórica
de España la experiencia de aquellos protestantes perseguidos por la
Inquisición. Este acercamiento histórico la ayudó a entender a los
evangélicos de hoy y poder presentar la información de forma respetuosa
y veraz, algo que el Consejo de redacción de Protestante Digital ha
premiado con esta distinción.
No
muchas veces nos encontramos con un caso como el de Eva Díaz. Su
experiencia es la de una escritora que no sólo sabe enfrentar la
historia del protestantismo desde una perspectiva rigurosa y
respetuosa, sino también la de quien sabe extrapolar estos
conocimientos a su trabajo diario como periodista. Es por ello que el
premio “Unamuno, amigo de los protestantes” concedido por esta revista
es un reconocimiento a su trabajo.
Eva Díaz ha concedido una extensa entrevista a eMision,
en la que se define como “una escritora que disfruta en el taller
narrativo que es el periodismo”. Un taller del que surge una escritora
que, a varios reconocimientos literarios de prestigio, puede ahora
sumar esta distinción, que además de reconocer su talento va más allá,
destacando su importante contribución a recuperar la memoria histórica
protestante. Algo que se ha puesto de manifiesto sobre todo en la
novela ´Memoria de cenizas´, un relato que nos transporta a la Sevilla
del Siglo XVI donde tantos protestantes fueron injustamente asesinados
y perseguidos.
´MEMORIA DE CENIZAS´, REFORMA E INQUISICIÓN EN SEVILLA
Una historia que como Eva Díaz reconoce es “muy desconocida”. A la
escritora le impresionó que “una etapa tan importante de nuestra
historia no se conociera, me provocó una sensación de injusticia”. Es
por ello que escribir la novela fue “como abrir una ventana cerrada de
la historia de España”.
´Memoria de cenizas´ es el resultado de un acercamiento intensivo a
una historia que llamó su atención cuando visitó el Monasterio de San
Isidoro del Campo en Sevilla, donde en el Siglo XVI unos cuantos monjes
jerónimos “leen a los autores de la Reforma”. La sorpresa aumentó al
comprobar “que muchos son quemados por un Auto de Fe, y que aquellos
que huyen a Europa se convierten en personas relevantes de la Europa
protestante”.
A la escritora también le sorprendió descubrir que en la ciudad de
Sevilla había una comunidad de protestantes “formada por personas
relevantes de la esfera social, entre ellos el mismo canónigo magistral
de la Catedral de Sevilla”. La mayoría murieron quemados, y con ellos
también su memoria. “De ahí el título de la obra, ya que su memoria
desaparece”. Algo triste, que se comprueba al abrir cualquier volumen
de Historia de España de los que disponemos en la actualidad: Casiodoro
de Reina, Antonio del Corro, Cipriano de Valera han sido excluidos de
la memoria oficial. “Hay poquísimo sobre los autos de fe en los que se
aniquila a la ´herejía´ protestante. Lo que más me sorprende es que no
aparezca de forma normal en los manuales de historia”.
Es por ello que la labor de documentación para escribir la novela
no fue fácil. Una tarea que la llevó a tener que acudir a multitud de
libros en inglés y alemán, guiada por profesionales de la facultad de
Historia de Sevilla que en general –para su sorpresa- tampoco conocían
mucho de lo ocurrido, y al historiador protestante Gabino Fernández.
Pero este desconocimiento provocó “una mayor empatía con estas personas
de fe proetstante, de primer nivel intelectual, capaces de hacer luego
cosas tan impresionantes como la traducción de la Biblia del Oso”.
El acercamiento a estos personajes dejó marca en la trayectoria de
Eva Díaz que reconoce que aún hoy pasea “por Sevilla de la mano de
Casiodoro de Reina”. Algo que todos los lectores de la obra también
pueden experimentar gracias a la veracidad de la misma. La historia que
cuenta ´Memoria de cenizas´ se nutre de la historia real, de modo que
“no tenía que fabular”.
La escritora, dice, evitó la tentación de construir una historia
paralela, una decisión valiente fundada en que no quería “traicionar la
memoria de una historia que ya de por sí merecía contarse. La gente
tenía que enterarse de verdad de qué había sucedido”.
El resultado ha sido una novela apasionante, distinguida por la
crítica literaria y que además ha acercado a muchas personas a la
historia del protestantismo en España. Algo que reconoció orgullosa,
porque “muchísima gente que lee la novela se quedan sorprendidos de
este episodio que no conocían. Estoy contenta de haber aportado mi
granito de arena para que esta historia se conozca”. Un ´grano de
arena´ que los protestantes también hemos apreciado como de oro.
EJEMPLO DE “PERIODISMO HUMANISTA”
Pero Eva Díez, además de rescatar esta antigua historia, ha tratado
al mundo evangélico de hoy con profesionalidad, respeto y cercanía
desde su profesión periodística. Algo que lamentablemente no abunda en
España, y que en su opinión se debe al escaso interés “por investigar,
lo que hace que se fusionen cuatro clichés, los tópicos de siempre”. En
este sentido, la periodista aboga por “un periodismo humanista,
llegando a las fuentes, de investigación, riguroso, trabajado”.
Además, ha destacado cómo el testimonio de Juan José Cortés ha
servido para normalizar la imagen de los evangélicos en España. “A mí
me ha venido a confirmar lo que ya sabía sobre la solidaridad de la
gente entre los evangélicos”. Para ella ha sido “una lección ética muy
interesante”, a la que hay que sumar el trato que ella ha recibido tras
la publicación de la novela, que define como “excepcional”. Después de
compartir muchas actividades (presentaciones de la novela, excursiones
a los lugares de Sevilla mencionados) destaca “el trato recibido, que
ha sido impecable”. “A los protestantes les ha gustado la novela y que
alguien que no pertenece a su mundo lo haya difundido de esta manera”.
Resultado de este trabajo es la concesión del premio Unamuno, que
recibirá el próximo viernes, con “muchísima alegría, estoy muy
agradecida e ilusionada. Sé que es un premio importante, con un nombre,
una historia, y una intención del premio fantástica”.
Eva Díez es la tercera galardonada con el Premio Unamuno, que el
primer año (2006), se le concedió a la exdiputada socialista Henar
Corbi, entonces asesora de la Dirección General de Asuntos Religiosos,
dependiente del Ministerio de Justicia. El año siguiente (2007) el
premio fue concedido al periódico El País, por su lucha en la defensa
de la libertad e igualdad de presencia de las confesiones minoritarias,
entre ellas la protestante, en la sociedad y en el debate público en
sus secciones de Sociedad y Madrid, así como por la figura del Defensor
del Lector.
MULTIMEDIA
Le recordamos que puede escuchar o descargar la entrevista de Esperanza Suárez a Eva Díaz sobre “Memoria de cenizas” y el protestantismo español”.
Fuente: eMision.net, ProtestanteDigital. Redacción: Daniel Hofkamp, ACPress.net
Tags: premio unamuno, novela histórica