Martes, 29 de septiembre de 2009



Por David Yagüe, periodista.

Tras reseñar Hipatia de Alejandría, en este post entrevistamos a su autor Guillermo Díaz, a pocos días del estreno de la esperada película Ágora, de Alejandro Amenábar, que ha provocado una verdadera 'hipatiamanía' en el mercado editorial.

Empezamos a bocajarro: debuta en el panorama editorial cabalgando la ola de la 'hipatiamanía' que va a empezar el próximo nueve de octubre con la película Ágora de Amenábar ¿Elegiste el personaje del libro en función de este estreno cinematográfico?

Por supuesto. Para alguien que tenía intención de publicar un ensayo histórico es una gran oportunidad. Además, el personaje está muy bien elegido, puesto que lleva mucho tiempo envuelto en la niebla del mito, y esto es lo que más me atrae a la hora de elegir un episodio, una persona o un periodo de la historia. Si además conseguimos que se centre el debate social en alguien como Hipatia y se aleje de otro tipo de personajillos, salimos ganando todos.

En su libro vemos un intento de alejarse de las diversas manipulaciones que ha sufrido un personaje tan goloso y arrojadizo como Hipatia para intentar acercarse a una verdad mucho menos furibunda. ¿Trabajar en el mundo cinematográfico ya le indicaba que el cine volvería a dar una buena patada la historia con el personaje de Hipatia?

El éxito de una película, a decir de muchos realizadores, está en contra de la veracidad histórica. Yo no estoy de acuerdo con esta afirmación, pero no ha llegado una superproducción que nos acerque fielmente la historia, más bien todo lo contrario. Hay títulos aislados y lejos de grandes presupuestos como El Oficio de las Armas, pero son la excepción.

Espero algo diferente de Amenábar y su equipo de guionistas y asesores, pero no parece que va ya a ser así.

¿Ha tenido acceso a Ágora? ¿Qué opinión le merece respeto al apartado histórico?

No he visto la película ni leído el guión, pero si he podido acceder a prácticamente todo el entorno ambiental y político en que se desarrolla la película. Hay mucha fabulación, personajes tergiversados y actitudes y acciones atribuidas a Hipatia que se alejan bastante de lo que era una neoplatónica de su tiempo. En cuanto a vestuario, el que aparece es bastante más antiguo que el tiempo en que se desenvuelve la acción, sobre todo el de Orestes, la autoridad imperial en Alejandría. Por último, cambian la forma en que murió Hipatia, algo a mi juicio innecesario y desacertado.

¿A grandes rasgos, por qué al lector de a pie le puede interesar Hipatia de Alejandría?

Creo que es un ejemplo de integridad y rectitud en un entorno convulso, una persona que no hizo mal a nadie – más bien al contrario – y que supo hacerse respetar y venerar por su sabiduría y su trabajo. Navegaba contra corriente y no le importó lo más mínimo puesto que creía en lo que hacía.

¿Por qué ha sido a lo largo de la historia un personaje tan manipulable y ahora resulta tan desconocido a la opinión pública?

El uso del personaje como argumento contra las religiones se dio principalmente durante la Ilustración y es bien sabido que no es una época que se caracterice por el acceso de todos al conocimiento y a este tipo de debates. Esto último facilita el hecho de que sea desconocido por el gran público además de que no dejó – de manera confirmada, tal vez en breve haya sorpresas – obra escrita, ni algún descubrimiento importante y eso es lo que hace a un nombre “popular”.

Nos encontramos por tanto ante una revisión de un personaje que no se trataba en profundidad desde hacía mucho tiempo.

Pero no nos engañe, al leer su libro da la impresión de que Hipatia es una estupenda excusa para adentrarnos en la azarosa y extraordinaria historia de una urbe tan fascinante como Alejandría…

Es que se trata de uno de los lugares más apasionantes que la historia de nuestra especie ha construido jamás. Hipatia es un producto de Alejandría. La misma ciudad que le dio la vida y la sabiduría, la asesinó. Nada hubiese sido así en otro lugar del mundo.

¿Qué le fascinó de las dos protagonistas de la obra: Hipatia y Alejandría?

De Hipatia, su coherencia y rectitud. Es el más claro ejemplo en que un pensamiento dicta una forma de vida, sin fisuras. Hipatia era el ideal de persona neoplatónica.

De Alejandría, que es una ciudad cuyos gobernantes originarios convierten en la cuna del saber universal, centrando todo el esfuerzo de la comunidad en dicho objetivo. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que se trataba de la capital mundial de la cultura.

Al leer su libro, me quedan una duda sobre los enfrentamientos que se produjeron en la ciudad de Alejandría durante la época de Hipatia entre cristianos y paganos… Tal y como usted lo narra parece que la religión era la máscara que ocultaba una lucha de clases entre los poderosos (paganos de ascendencia grecomacedonia) y las clases populares (cristianos de origen egipcio).

Exacto. Eso es justo lo que pasó. Pero no lo definiría como lucha de clases, mejor como que los egipcios encontraron en el cristianismo una seña de identidad que los diferenciaba de sus gobernantes helenos. La nueva religión que era de mensaje muy comprensible para las clases más desfavorecidas arraigó con fuerza en los nativos.

¿Cómo un licenciado en Derecho vinculado al mundo empresarial y cinematográfico llega a engancharse tanto con la historia para acabar publicando este libro?

Es una afición que viene de largo. Desde que tengo 16 o 17 años me llama la atención la historia de los grandes personajes que nos han precedido. El diseño de juegos de rol y wargames en aquellos años centró parte de mi tiempo y el querer dotarlos del mayor realismo posible hizo que me fuese adentrando en el pasado de nuestra especie. También soy absolutamente consciente de que somos el fruto de todo ello. No tener interés por la historia es como ser una hoja sin importarle el resto del árbol.

¿Cómo ha empezado su andadura literaria? Nos han llegado noticias que su libro está teniendo un debut notable…

Pues lo cierto es que está pasando todo un poco rápido, pero resulta un tanto abrumador saber que tu primer libro está siendo un éxito de ventas fuera de toda expectativa. Soy el primer sorprendido, si bien es cierto que me siento orgulloso y contento ya a día de hoy.

Quizá algo tendrá que ver el epílogo y el prólogo de dos ilustres en esto de la divulgación como Jesús Callejo y Nacho Ares…

Además son buenos amigos. Abrazan literalmente el texto y ha resultado una puesta de largo de lujo. Jesús desde el principio a medida que iba leyendo el libro auguraba su éxito y la bendición de Nacho ha sido la guinda, puesto que poca gente sabe en España más sobre Egipto que él.

¿Le seguiremos viendo en el panorama editorial? ¿Tiene algún otro libro en mente tras este debut? ¿Nos puedes avanzar algo?

Espero que sí. Estoy en un trabajo que se acerca de manera más directa al cine sin dejar la historia de lado, si todo sale bien, será un trabajo único y nunca antes visto. Es un proyecto largo y difícil, pero apasionante.


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