martes, 27 de octubre de 2009


Lluís Bou

Por David Yagüe


Tras su El espía imperfecto, Juan Luis Caballero no abandona a los agentes secretos y esta vez nos adentra en una intriga en plena Guerra Civil: La ruta de los contrabandistas.

A un lector que se acerque a La ruta de los contrabandistas y lea Guerra Civil ¿Qué le diría su autor, José Luis Caballero, para que no pensara aquello de “otra novela más sobre la guerra”?

Le diría que no es una novela sobre la guerra civil. Es una novela de espionaje, en la tradición del género. Novela de personajes, de gente atrapada por las circunstancias y de profesionales de los servicios secretos. El escenario es lo de menos aunque es muy sugerente la Barcelona de los primeros días de la guerra y las rutas de los contrabandistas entre Andorra y España. No es una novela de buenos y malos, ni importa saber para quién trabajan unos u otros.

 ¿Fue nuestro conflicto civil un buen caldo de cultivo de tramas de espionaje?

Desde luego que sí. No solo para el curso de la guerra, sino para que las potencias europeas tomaran posiciones en la pespectiva de la gran guerra que se avecinaba. Los servicios secretos alemanes montaban su red de espionaje y los británicos y los soviéticos tomaban también posiciones. Barcelona se convirtió en un centro activo de los servicios secretos desde el primer momento de la guerra civil.

Sabiendo que en nuestro país la Guerra Civil todavía levanta ampollas y es un tema profundamente politizado no le dio “pereza” adentrarse en ella…

En absoluto. Cada país, cada persona tiene que sumir su pasado y enfrentarse a él. Aquí hubo una guerra y varias generaciones nos hemos criado a su sombra aunque no la viviéramos. Nuestros abuelos, nuestros padres, nos hablaron de ella y fue parte de nuestra formación. Por supuesto que es un asunto politizado, ¡y qué no lo es!

Háblenos de su dueto protagonista Manfred Vogel y Eulalia Romá… ¿Cómo nacieron?

El personaje de Eulalia Romá me lo inspiró una persona a la que conocí, que realmente había trabajado para lo que se llama “la quinta columna” franquista. Me fascinó crear ese personaje, una mezcla de inocencia y de dureza, una mujer católica y conservadora, pero capaz de romper con las costumbres que hacían de la mujer un ser casi invisible. En cuanto a Vogel es un agente secreto, en toda la extensión del término; inteligente, seductor, completamente convencido de lo que está haciendo, eficaz, manipulador y tan ambiguo y misterioso que da miedo. En cierto modo me inspire en la personalidad de Walter Schelemberg, jefe del contraespionaje alemán durante la guerra que fue amante de Coco Chanel.

¿De dónde nace la génesis de esta historia?

Suelo empezar mis novelas con una imagen. Un crimen político en la Barcelona de 1936 que implica a algunos de los personajes que luego voy desarrollando. Un burgués barcelonés que no duda en pagar para que maten sindicalistas, un asesino a sueldo y el agente alemán que, al mismo tiempo, llega a la ciudad para montar su red de espías. A partir de ahí la trama empieza a fluir, casi sola, cuando cada personaje hace lo que debe hacer.

¿La documentación fue muy ardua?

En parte. Por un lado conozco Barcelona como escenario pero tuve que sumergirme en la de los años treinta, con las difcultades que eso entraña. En lo que se refiere a los métodos del espionaje y los servicios secretos los conozco bien. Lo más difícil fue conocer a fondo cómo era la comarca de La Cerdaña, limítrofe con Andorra y Francia, en los primeros meses de la guerra, pero estudiar ese pasado es también muy satisfactorio.

 
En tres de sus, hasta ahora cuatro novelas, aparece la palabra espía, un asunto al que también dedica espacio en su página web… ¿Qué le fascina tanto de ese mundo para traspasarlo a su labor como escritor?

Es la mejor fuente de historias y de personajes. Siempre me ha seducido ese mundo secreto, el trasiego subterráneo de información, la oscuridad, los personajes dobles y ambiguos. Cuando empiezo a escribir una novela nunca sé cómo va a acabar y procuro mantener a mis personajes en la ambigüedad, con todas sus opciones abiertas.

Escritor de espías y español no abunda… ¿Cuándo comenzó a escribir este tipo de novelas pensaba ocupar un género poco frecuentado en nuestras letras?

La verdad es que nunca he tenido intención de ocupar el género. Escribo lo que me gusta. Es verdad que no abundan los autores de espionaje en español, pero cuando empecé a verter mis historias no pensé nunca en ese hecho.

¿No querrá ganarse el título de ser el John Le Carré español? ¿O preferiría ser el Graham Greene o el Ken Follet de sus primeras novelas de espías?

Desde luego el John Le Carré español, de eso no hay duda. Es un maestro y creo que alcanzar su nivel es, más que una meta, un mito. Y eso sin menospreciar novelas como “El espía” o “El americano impasible” de Graham Green, verdaderas joyas del género.

Si tuviera que recomendar una novela de espías diría….

Sin duda “Un espía perfecto” de Le Carré. Pero tengo que recomendar también algo más moderno, una maravilla llamada “Bunker 13” del indio Arinuda Bahal. De lo mejor que he leído.

¿Y una novela sobre la guerra civil?…

¿Te extrañaría si te dijera que no he leído novelas sobre la guerra civil?

 
¿Y un escritor español contemporáneo?

Alicia Giménez Bartlet. La novela negra es otra de mis prioridades y ahora mismo es la autora que más me interesa.

En este año ha sacado cuatro libros ¿Cómo valora este 2009 de crisis usted como escritor?

Yo, como muchos, viví la crisis de los años setenta, la derivada del petróleo en el 73. Y sobrevivimos, así que a esta también. Cuatro libros en un año no me permite hablar de crisis, al menos no de crisis de produccion. No sería justo.

¿Cuáles son sus próximos planes? ¿Nos puede adelantar algo sobre sus próximos trabajos?

Tengo ya lista una nueva novela, en manos del editor, un thriller mezcla de espionaje y novela negra con Reinahrd Heydrich, el nazi perfecto, como personaje destacado. Y trabajo en un relato escenificado en el Congo. Espías, siempre espías.

 


Tags: caballero, espías, guerra civil

Publicado por Desconocido @ 14:31
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