Lunes, 01 de marzo de 2010
Internet propicia, a veces sin querer, buenos debates sobre el mundo editorial y literario. El domingo, aparecía en el diario El País, este texto del autor Suso de Toro:

Qué va a ser del escritor

Hasta hoy el escritor era una figura que se movía en un espacio comunitario, "nacional", pero esa palabra ya no expresa nuestra realidad y esa figura de escritor queda obsoleta.

En los años ochenta, un momento histórico único, apareció de repente un público español en un clima de orgullo nacional, los medios de comunicación alentaron a una nueva generación de artistas y escritores, los lectores respondieron y sus libros fueron tanto o más leídos que los "extranjeros". Hoy el interés del público español por los autores de nacionalidad española ha decaído enormemente. Un público creado urgentemente para apuntalar un orgullo nacional en una coyuntura no es una verdadera base para la literatura; hacen falta varias generaciones escolarizadas para que se forme un público literario como el de esos países europeos con los que nos hemos comparado disparatadamente. Por otro lado, las estrategias empresariales nacionalistas de los años ochenta y noventa no casan con esta época de concentración, expansión y globalización: las empresas energéticas, financieras o de comunicación que competían en un mercado español se han transformado ya en trasnacionales.

Para la literatura la lengua juega un papel decisivo en esa trasnacionalización. La España recreada en todos estos años no aceptó integrar a las literaturas en las otras lenguas españolas -que algún escritor en lengua catalana, vasca o gallega "se cuele" es pura anomalía-, y hoy el mercado se expande por la América de habla castellana. En América se escribió la mayor y mejor parte de la literatura castellana del siglo XX; por otro lado, las editoriales dejaron de tener interés en un mercado puramente español, así llegan más que nunca nuevas y buenas obras de escritores americanos. Los escritores españoles que disfrutaban de público propio y que competían entre sí ahora compiten en un mercado mucho más abierto y confuso. Recíprocamente, algo semejante les ocurre a los escritores americanos en castellano. Es un proceso que no tiene marcha atrás. Somos muchos y revueltos. Y encima vino la crisis.

O las crisis. La económica y la de la industria de la comunicación en papel, que afronta el tránsito a la Red. Editores, libreros, agentes, escritores, estamos acongojados. ¿Podremos vivir de nuestro oficio como hasta ahora? Probablemente, el escritor literario, el autor, no. La figura del autor es una creación europea del siglo XIX y XX, cuando se fraguan naciones y Estados nación que crean mercados internos.

En España, por varias razones, es más débil el marco de referencias nacional estatal; en realidad, es debilísimo. A falta de una política europea que cree un espacio cultural común, el cine español es menos del 15% del que ven los españoles, el resto es norteamericano. España es el primer mercado de habla no inglesa del cine norteamericano, consume todo ese cine a costa del propio. Es significativo de la debilidad cultural española.

En esta situación de debilidad han influido las campañas de la derecha española. Con el "España se rompe" dividieron a la sociedad y también a la cultura, impidiéndoles ser un espacio autónomo, un patrimonio común respetado por todos. Atacando sistemáticamente a los creadores españoles ha desprestigiado las artes y la cultura hechas aquí, allanando el camino a una verdadera colonización norteamericana.

El españolismo rampante sólo esconde complejo de inferioridad. Una sociedad inmadura, infantilizada, carece de responsabilidad para sostener una cultura propia, así todos opinan sobre los derechos que tienen los creadores sobre su propia obra. Nadie discute los derechos de inversores, pensionistas, funcionarios y trabajadores en general, sólo los de los creadores. No es falta de aprecio, es desprecio.

Pero los gustos del público y sus referencias no cesan de unificarse y estandarizarse mundialmente de modo acelerado. Escritores, libreros, editores están desconcertados, temen que sólo quede sitio para best sellers. Si es así, la literatura de autor ya no tendría futuro, pues la obra artística desconcierta, cuestiona a quien lee. Pero ello es posible, vemos como sellos literarios publican hoy en sus colecciones literatura de género o directamente best seller. Libros que fueron publicados hace 50, 20, 10 años puede que hoy no tuviesen quien los editase.

También el crítico se extingue, la crítica que atiende y apoya la obra literaria, que la sitúa, interpreta y canoniza va desapareciendo, se queda sin sitio. El crecimiento y maduración de las empresas editoriales se hace a costa de la desaparición de cualquier autoridad cultural y literaria que no sea "el gusto del público", si eso existe.

El sistema de adelanto de derechos por su obra al autor permitió la profesionalización de los escritores. Quizá el sistema haya fracasado, desde luego está en crisis total. Hoy no existen los instrumentos para que la literatura de autor llegue a un público posible, pero puede ser que ya haya pasado el tiempo del autor tal como ha llegado hasta aquí. Estamos en un momento de crisis entre el papel y la Red; nace algo nuevo y muere algo viejo; quizá esté muriendo el autor literario y lo que lo rodea. Y el lector literario también. Habrá literatura como la hubo antes de la imprenta, pero la figura de autor será otra. Aún no sabemos cuál.


(Las negritas son mías)

Ese mismo día, desde Facebook, y como respuesta al texto de De Toro, el ensayista y escritor, conocido de este blog, Eric Frattini escribía.




He leido el articulo de Suso de Toro con mucha atención y podría estar dándote respuestas a ese artículo hasta mañana. Yo firmaría otro articulo en El País, empresa para la que he trabajado, titulado: 'Abajo las parcelas de poder (de algunos escritores y de muchos criticos) Viva la globalización, viva la red'.

Te explico brevemente cual es mi opinión. Efectivamente tu sabes que en España sufrimos de ese gran defecto de que "todo lo extranjero es mejor que lo español" y si encima lo español vende muy bien fuera, será en este país, nuestra piel de toro, atacado, masacrado, descuartizado, despedazado hasta su completa destrucción, por eso de la envidia. Aquí en ese producto (la envidia) somos los primeros productores en el mundo.

Por otro lado yo estoy a favor de la 'bestselerización' de la literatura. ¿Por qué? Pues porque hasta los años 80-90 que cita el autor, aquí en España eran siempre los mismos los que se repartían el pastel literario, en parte ayudados por sus amigos críticos literarios de grandes medios. Hoy, gracias a internet, a los foros literarios y cosas por el estilo, se tienen que partir la cara con 'niñatos' que vende en 52 paìses como Javier Sierra, o en 45 como Juan Gomez Jurado, o en 37 como es mi caso.

Ahora ya en plena era de internet nos importa bien poco lo que diga un critico literario de un gran medio sobre una obra tuya. Aunque las buenas siempre ayudan. Se calcula que de los compradores de libros, tan solo un 0.9 % se deja llevar por una critica a la hora de comprar un libro. Para mí los años 2000 es una decada de libertad absoluta a la hora de que mis libros compiten con cualquier otro escritor en las estanterias de Londres, Roma, Nueva York, Buenos Aires, Madrid, Moscú, Lisboa, Beirut o Amsterdam como es mi caso. En los 80 o 90 eso se lo permitían muy pocos españoles. Ahora internet te permite como autor hablar directamente con tus lectores y 'venderles' tu obra sin necesidad de que un critico decida que no va a hablar de tu novela porque le hace directa competencia a la de un amigo suto o a la que la editorial de su grupo mediatico le ha ordenado que haga buena critica.

Aún me gustaría leer una buena entrevista en El Pais a Javier Sierra, pero eso es dificil porque según 'algunos' eruditos Javier, o Gómez Jurado o Frattini no hacemos 'buena' literatura a pesar de vender en 52, 45 o 37 países, respectivamente. Yo la verdad prefiero ser de esos escritores que entretienen a la gente con obras como 'El Laberinto de Agua' que ser de esos autores de los que habla Suso de Toro.

El autor del articulo dice al final: "Habrá literatura como la hubo antes de la imprenta, pero la figura de autor será otra.Aún no sabemos cuál".

Yo respondería que seremos sólo eso: autores y dejaremos de ser autores españoles, o chinos, o coreanos, o americanos, cuando en pleno siglo XXI mis libros y guardando las distancias compiten en Barnes & Noble de Nueva York, en la Feltrinelli de Roma, o en Hartfords de Londres, con el último Dan Brown o el de Arturo Pérez Reverte... Ahora todos somos uno, así es que a competir por los lectores...

(las negritas siguen siendo mías)

Dos visiones muy diferentes del mismo fenómeno. ¿Qué os parecen? ¿Con quién estáis más de acuerdo?

Tags: suso del toro, eric frattini, futuro del autor, debate

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Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010 | 22:32
Me parece que la visi?n del se?or Frattini se inserta sin m?s en una l?nea de f? en los nuevos medios t?cnicos altamente simplificadora, como derivaci?n (directa) en el campo cultural de lo que entendemos por ideolog?a neoliberal, para entendernos.
A.Z.
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 03 de marzo de 2010 | 22:44
Intentaba continuar argumentando, pero este sistema de tama?o-sms no facilita mucho el razocinio...
Salud.
Publicado por Invitado
Jueves, 04 de marzo de 2010 | 2:47
Ni mi propia ortograf?a Sonrisa