Martes, 27 de mayo de 2008



Esta semana entrevistamos a David Gistau, periodista y columnista de prensa, que acaba de debutar en la narrativa con la novela Ruido de Fondo, de la que ya os hemos hablado.  El resultado ha sido esta  entrevista sincera y muy interesante.

BEST SELLER ESPAÑOL (BSE): ¿Por qué ha elegido un thriller sobre el mundo de los ultras de fútbol para su debut literario?

DAVID GISTAU (DG): Porque necesitaba, en un ámbito urbano y actual, un ambiente que permitiera discurrir sobre personajes marcados por la violencia y por ciertos códigos de comportamiento que sólo se dan cuando hay violencia y una camaradería idealizada. Lo mismo me habría valido una historia sobre el hampa o sobre un pelotón de "marines" tras las líneas enemigas. Pero tampoco quería personajes tan apartados de lo que podríamos llamar una "vida normal", porque también ésta, con sus embrollos sentimentales, sus cotidianeidades y sus personajes femeninos, está presente.

BSE: ¿No cree que el mundo de los Ultras en el fútbol español está en decadencia en los últimos años?

DG: No soy un especialista en el tema, pero creo que entre el progreso y la policía han desactivado casi por completo una pulsión barrial que fue poderosa hasta los noventa. Y que tuvo relación con el estallido
contracultural de las tribus urbanas y sus ramificaciones musicales. Tenemos ahora estadios más civilizados y aburridos a los que, a diferencia de otros países, se puede ir en familia.


BSE: En su obra describe a los Ultra Sur como un grupo muy organizado con unos códigos de honor muy  similares a los de la mafia...

DG: Así es como los quise imaginar, no es un trabajo de investigación ni un retrato periodístico. Lo de la Mafia está bien visto: en el personaje de Gepeto en parte quise ver cómo habría sido Toni Soprano de nacer en Chamberí en vez de en Jersey. Lo que sí es cierto es que en las bandas del fútbol hay una jerarquía piramidal cuyo último eslabón está ocupado por el más fuerte. O sea, como el periodismo.

BSE: ¿Cómo fue el trabajo de documentación para Ruido de Fondo?

DG: Escaso. Al fin y al cabo, ese mundo era más un pretexto que un objetivo argumental: lo importante era la angustia moral de un hombre que no sabe cómo dar la talla y salvar al mismo tiempo cuanto tiene. Pero he ido mucho al fútbol, por lo que disponía de mimbres con los que imaginar el ambiente. Y también mantuve alguna que otra conversación con gente adecuada para tomarle prestadas algunas anécdotas y, sobre todo, un lenguaje con el que dar verosimilitud a los diálogos. Esa gente me dice ahora que lo logré sólo en parte: "Nosotros somos más desgarrados", me corrigen.

BSE: En su novela ha optado por una primera persona cercana a los clásicos de la novela negra ¿por qué se ha decidido por internarse en el mundo de la violencia y la traición de forma tan cercana?

DG: Porque son pasiones tan antiguas como la condición humana y desde Homero han sido sustento de la narración. Tal vez sea todo demasiado masculino para lo que imponen las modas actuales. Pero me interesaba explorar la historia de un fracaso desde parámetros muy masculinos: el prestigio de la violencia en ambientes no corregidos por la corrección política, la exigencia abrumadora de los códigos, y el despojo algo ridículo en que se convierte el que no alcanza su propia versión ideal. Además, siempre recuerdo de qué forma tan simple definió John Ford lo que era una historia: "Dos personajes y un conflicto". No me veo practicando yoísmos líricos ante el espejo.


BSE: Usted que es periodista ¿cuesta mucho dar el salto de la redacción periodística a la creación literaria?

DG: Soy periodista, pero siempre me he sentido reportero y cronista, y, por tanto, narrador. El salto no es por tanto tan traumático. Hay que soltar bridas a la imaginación, porque en la novela no existe compromiso con la verdad, lo cual es más divertido y también más angustioso: en periodismo, los hechos son como el esqueleto ya creado, o como el hilo de Ariadna que te guía en la construcción del texto, en literatura hasta eso depende de lo que se te ocurra. Con respecto a las columnas, sí tuve que hacer un esfuerzo de adaptación del estilo, más cortado, más concreto. Un folio periodístico puedes salvarlo con un fogonazo de estilo incluso cuando no tienes mucho que contar. En la novela, el estilo ha de claudicar, aceptar un papel secundario, porque importa la historia y que los personajes respiren sin que los aplasten las pajas del estilo.


BSE: Si usted, como el protagonista de Ruido de fondo, tuviera que elegir entre traicionar su pasado o su presente ¿Qué elegiría? ¿En su caso sería elegir entre el periodismo y la labor como periodista?

DG: No sé qué haría. Mi personaje ya lo ha descubierto porque la vida le ha sometido a esa prueba. Pero, conforme envejezco, tiendo a creer que ninguna hazaña moral valdría lo que mi acomodo, tan burgués y electrodoméstico. Ya tengo una edad como para reconocerle a la supervivencia el mérito que la juventud jamás le concede.


BSE: ¿Seguirá escribiendo ficción? ¿Tiene alguna nueva novela entre manos? ¿Nos puede adelantar algo sobre ella?

DG: Supongo que lo seguiré haciendo, incluso si esta novela fracasa. Me asaltan remordimientos cuando no me propongo ser novelista, me queda un vacío que no se llena apuntándose a un curso de paracaidismo. No tengo ahora un proyecto muy pergeñado, pero sí sé que la próxima novela que escriba será de humor.


BSE: Este blog lo leen muchos escritores noveles que quieren dar el salto y ser editados. Desde su experiencia ¿Qué les puedes recomendar?

DG: No desistir. Hay una edad en la que tiendes a dar la razón a quien te dice: "No sabes". Hay que superarla, hasta que llegue el momento en que nadie pueda expulsarte de tu vocación, aunque sólo sea porque es demasiado tarde para contemplar un Plan B al que dedicar tu vida. Comparado con los noveles, yo tengo una ventaja: me lancé a la ficción cuando ya tenía cierto nombre hecho en el periodismo y cuando ya estaba respaldado por varios medios de comunicación. Eso ayuda mucho, y de ello no dispone el chaval que envía un sobre a una editorial y luego se sienta junto al teléfono a esperar. En ese sentido, los periódicos no son mal lugar para foguear la escritura y orear el
nombre a la espera de la oportunidad literaria. Desde luego, es el camino que yo conozco, y me parece más digno que llegar a la novela como lo hizo Ana Rosa Quintana.

BSE: Le gustaría ver Ruido de fondo convertida en una película... ¿Cómo se la imaginaría?

DG: Tengo una percepción muy cinematográfica de todo, incluido mi libro. Mientras lo escribía, me imaginaba incluso qué canción o música sería la adecuada para cada escena. Supongo que se perdería algo del discurso interior, de las angustias comentadas como en confidencia con el lector, y por tanto en cine sería todo más estilo "thriller": el muerto cobraría una importancia superior a la que tiene en el libro. Aun así, y puestos a especular, no se lo he puesto fácil a un productor: estadios llenos, peleas multitudinarias. Sale más barato rodar una crisis menstrual.

BSE: Recomiende a nuestros lectores un autor y una novela nacional contemporánea que considere fundamental...

DG: En general, no creo que en España se esté haciendo nada fundamental.


Tags: ruido de fondo, david gistau, entrevista, columnista, fútbol, violencia

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