Martes, 03 de marzo de 2009



Por David Yagüe, periodista

Entrevistamos al escritor Gregorio Doval que ha publicado cuatro Breves Historias (Conquista del Oeste, Forajidos y pistoleros, Indios y Cowboys) sobre la conquista del Oeste de los EE UU en el siglo XIX y sus grandes protagonistas.

¿Qué lleva a un escritor español a relatar la historia de los EE UU durante el siglo XIX?

El interés por una de las épocas históricas que, por sus especiales características (buenas y malas, que de todo hay), más interés despertó siempre en mí. Desde mi juventud, el western y las novelas del Oeste formaron parte de mi universo de referencias. Alguna vez, y por fin ha sido ésta, debía afrontar un conocimiento más profundo, más real y verídico, de aquel mundo.

Dé alguna razón a un lector español para que deba conocer la historia de la Conquista del Oeste de los EE UU.

Daré, en principio, sólo dos. Una, el conocer de primera mano una historia que siempre nos ha llegado muy mitificada, cuando no tergiversada. Otra, el apreciar cómo unos seres humanos, puestos en una tesitura tan exigente como aquella, sacaron de sí mismos lo mejor y lo peor de su condición humana.

¿Por qué dividirlo en cuatro libros?

Porque, de otro modo, el acercamiento hubiera sido excesivamente superficial... Y porque he contado con la comprensión y casi la complicidad del editor, otro apasionado de aquel mundo.

¿No cree que la historia de lo que se conoce como el "salvaje oeste" es fundamental y explica muchas elementos de ese país en la actualidad?

Totalmente. Un país sin historia ni tradiciones propias, siempre marcado por la búsqueda y la conquista de nuevas fronteras. Un país, también, mirando siempre hacia dentro, en el que el avance y el progreso no eran tanto unos objetivos filosóficos o vitales, sino, simplemente, su única posibilidad de supervivencia. Un país de contrastes y de enfrentamientos, en el que todos y cada uno podían buscarse el propio futuro... aun a costa del de los demás.

¿Resultó difícil separar la leyenda, tan apegada a ese momento histórico, de la realidad?

Muy difícil, pero también muy apasionante. Y revelador de que, a veces, la leyenda envolvía una realidad no menos sorprendente... De todas formas, ya hay una amplia bibliografía desmitificadora, especialmente en lo que respecta a la historia, la desgraciada historia, de los indios.

¿Le gusta el western? ¿Cuáles son sus películas preferidas de ese género?

Me gusta, obviamente. Sobre todo en lo que tiene de enfrentamiento del ser humano con una naturaleza y un entorno duro y, a menudo, hostil. No tanto en lo que tiene de violencia, que, por lo demás, a la luz de los datos reales, no fue excesivamente superior a la de otros numerosos momentos históricos y latitudes, ni siquiera más relevante. Si tuviera que quedarme con algo, me quedaría con las películas de John Ford.

Si tuviera que comparar la historia con lo narrado por el cine... ¿Cómo valoraría la plasmación histórica que ha dado el western americano de aquella época?

Pues, para ser breve, diría que es muy defectuosa (a menudo, muy falaz) en los detalles, pero, sin embargo, muy real en cuanto a que refleja una realidad sórdida, básica, extrema.

¿Cuáles son sus personajes favoritos? ¿Y los hechos que considera más interesantes?

Tengo debilidad especial por algunos indios de los calificados como "indomables" (digamos, por ejemplo, Gerónimo) y, en general, por aquellos personajes que más destacaron por su astucia, su sagacidad o su capacidad para sacar ventaja de sus debilidades o de sus escasas posibilidades (por ejemplo, el cazador, sheriff, pistolero, jugador y, luego, al final de su vida, periodista deportivo, Bat Masterson). Me interesan, sobre todo, los pioneros de cualquier tipo.

¿Cómo valora la actuación de los EE UU con los indígenas de su país durante el siglo XIX?

Muy mal, por supuesto, aunque, bien mirado, no peor que la de otros europeos con el resto de las culturas y civilizaciones indígenas que "estorbaban" sus ansias de conquista, su codicia y su maldad. De todas formas, se podría hablar de exterminio y de "genocidio cultural", pero no tanto de genocidio auténtico. Al parecer, los indígenas muertos en enfrentamientos bélicos o masacres fueron relativamente poco numerosos en comparación con los que murieron a causa del contagio de enfermedades contra las que no tenían defensas.

¿Después de estos cuatro libros, se le ha quedado algo en el tintero sobre este tema?

Poco, la verdad. Aunque creo que faltarían al menos dos aspectos de la historia de aquella época igual o más interesantes. Uno, el relato del progreso estadounidense en el Este de su inmenso país (que demostraría que también hubo un "Salvaje Este"). Y el otro, un acercamiento más preciso a las verdaderas condiciones de vida cotidiana de los miles de inmigrantes que poblaron el Oeste. Esos que, por regla general, no sabían usar los revólveres, que no se enfrentaron con los indios, que no encontraron oro, ni arrearon miles de cabezas de ganado por las cañadas... Las familias corrientes que "sólo" se tuvieron que enfrentar a las terribles exigencias de una naturaleza inmisericorde con escasos conocimientos y exiguos medios, pero también con la desesperada fe del que ya no tiene nada (más) que perder.

¿Al escribir este libro que es lo que descubrió sobre aquella época que más le sorprendió?

Algo que ya sospechaba: que casi todos los grandes personajes no eran más que personas comunes puestas en situaciones poco comunes.

Usted, como prueba su amplio currículo, es un escritor ya curtido. Nuestro blog lo leen muchos escritores que quieren empezar su carrera literaria ¿Qué les puede decir?

Si lo pretenden como salida profesional, que se acostumbren a pasar dificultades; pero si es su verdadera vocación, entonces, que no confíen sólo en su creatividad y su ingenio y que se preparen a fondo. Escribir, para mí, no es un arte, es más bien una artesanía. Hay que aprender a dominar un oficio y hay que trabajar mucho. Como solía decir Picasso, "cuando baje la inspiración, que me pille trabajando". Lo principal, es que lean mucho y todo tipo de cosas. Después, que aprendan a descartar y a resumir y, en definitiva, que cuando acaben un texto, entonces, se digan, "muy bien, y ahora que ya lo he redactado, ahora voy a escribirlo". También que recuerden que la principal herramienta de un escritor es, desde luego, la papelera.


BIO: Gregorio Doval (Madrid, 1957). Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo), cursó también estudios universitarios de Psicología, Sociología, Psicología Social y Filología. Desde hace más de veinticinco años compagina las facetas profesionales de guionista, creador y director de programas de televisión, y de editor y director editorial, con la de escritor profesional.

Es autor de más de cincuenta de libros sobre los más diversos temas: biografías (Reagan, Juan Carlos I, Juan Pablo II...), tratados y manuales (Historia del Cine, Historia del Automovilismo Mundial...), enciclopedias (¿Qué saber en nuestro tiempo?), diccionarios especializados (aforismos, etimología, historia, informática, economía y finanzas...) y libros prácticos (Enciclopedia del vídeo, Enciclopedia de la cocina...), así como de diversos anecdotarios históricos y filológicos.

Entre sus últimas obras: Nuevo diccionario de historia (Temas de Hoy, 1995), Refranero temático español (Círculo de Lectores, 1999), Palabras con historia (Ediciones del Prado, 2002), Anecdotario Universal de Cabecera (E. del Prado, 2003), El libro de los hechos insólitos (Alianza Editorial, 2004), Diccionario de expresiones extranjeras (Alianza Editorial, 2004), Los últimos años del franquismo (Síntesis, 2007) y Crónica política de la Transición (Síntesis, 2007).

Tags: oeste, western, historia de los EE UU, gregorio doval, breve historia

Comentarios
Publicado por Invitado
Domingo, 04 de julio de 2010 | 22:50

Acabo de escuchar la entrevista que le han hecho en la Cadena Ser a Gregorio Doval sobre su libro y solo puedo decir que me ha encantado. Estoy ansioso por comprar su libro.