Martes, 24 de noviembre de 2009



Por David Yagüe, periodista.

Gemma Nieto ha entrado recientemente en el panorama literario con El Alfabeto Sagrado (Temas de Hoy), una aventura llena de misterios arqueológicos que nos adentra en un grupo religioso de Oriente Próximo tan desconocido como fascinante: los mandeos.
 

Si algo queda claro al leer El alfabeto Sagrado es la absoluta pasión que siente su autora por los mandeos… ¿Cómo conoció a este pueblo?

Aunque ya había oído hablar sobre ellos con anterioridad, fue en una conversación con Ana Rosa Semprún (editora de Espasa) cuando me percaté realmente de su existencia. Comencé a investigar sobre sus ritos y sus tradiciones y poco a poco me fui adentrando en su forma de ver el mundo. Son un grupo gnóstico que hunde sus raíces unos cuantos siglos antes de la llegada de Jesucristo y que han conseguido llegar hasta nuestros días a pesar de las persecuciones a las que han tenido que enfrentarse. A fecha de hoy aún continúan siendo masacrados, especialmente en Irak e Irán (sus tierras de origen), en donde sus mujeres son violadas, sus comercios quemados, en la mayoría de las ocasiones con ellos dentro…


Los mandeos son gente pacífica que tiene prohibido portar armas y derramar sangre que, sin embargo, con la actual situación de Oriente Medio han visto diezmada su población de unas 50.000 personas a tan sólo 2.000. Ellos se encuentran relativamente bien organizados y sus demandas han llegado hasta la ONU y hasta la Organización de los Derechos Humanos. A pesar de ello, sus voces no se han dejado oír con la suficiente claridad. Pensé que la única forma que aún no habían utilizado para dar a conocer su delicada situación era una novela de ficción porque, sinceramente, creo es una forma muy ventajosa de llegar al público en general. Así que decidí darlos a conocer en España a través de mi libro y los incorporo a la trama de la novela de una forma natural, entremezclándolos con la acción y con los personajes principales.

¿Qué le fascinó de ellos?

Invito a los lectores a que vean algunas de las imágenes que he colgado sobre los mandeos en mi blog y comprobarán que es muy fácil sentir la calidez y la humanidad que desprenden. Verlos en uno de sus ritos más comunes, como es el bautismo de cada domingo, es retrotraerse dos mil años atrás en el tiempo y contemplar una escena sacada de una vieja película en la que Juan el Bautista bautiza a sus seguidores en el río Jordán.

 
¿Por qué decidió que El alfabeto sagrado, este género, este tema, fuera su debut en el mundo editorial?

Reconozco que, aunque he leído prácticamente casi cualquier género, me gusta la novela de acción, los thriller que te dejan sin aliento… y uno tiende a escribir aquello con lo que más disfruta. De alguna forma, escribe el libro que le gustaría leer. Y eso es lo que yo he hecho.

Algo que sorprende de la novela es que a pesar de prometer una historia de aventuras muy contemporánea y tener ritmo, el estilo se aleja de lo apresurado y es una novela que también tiene su pausa…

Considero que una buena novela es una mezcla de muchos “ingredientes”. Y el difícil papel del autor consiste en mezclarlos son sabiduría. Hay que ver a la obra como un ente vivo, con un ritmo que a veces te hace latir el corazón a toda velocidad y que, en otras ocasiones, se ralentiza para permitir al lector digerir los sucesos que acaba de leer.

Siempre he comparado una buena novela con el cauce de un río. Si observamos uno de ellos podremos constatar que el agua a veces corre más deprisa, en ocasiones se ralentiza, da vueltas y gira buscando el terreno más débil para erosionarlo… pero siempre lo hace de una forma que parece natural. Eso es lo que persigo en mis novelas, que todo fluya con naturalidad, que el lector no descubra la mano del autor entre las páginas del libro. A veces la acción va muy rápida, en ocasiones se ralentiza. Creo que la propia historia te va pidiendo la velocidad necesaria para desarrollarse en cada momento.

A pesar de ser un libro con aventuras e intriga, se nota, algo no demasiado habitual en libros similares, una documentación minuciosa y bien insertada en la historia ¿No le daba un poco de vértigo afectar al ritmo de la historia?

Estoy en desacuerdo con todos aquellos que piensan que una novela de acción, de ritmo trepidante, no puede ser una buena obra. Porque creo que eso se consigue con una documentación de calidad. No digo “mucha”, digo de “calidad”: contar lo justo en el lugar adecuado.

La documentación constituye otro de los escollos a los que debe enfrentarse un autor: en una novela hay que informar al lector de aquello que sea pertinente para la historia que le estás contando pero no hay que presumir de todo lo que uno se ha documentado. En muchas ocasiones sólo utilizas un 2 o un 3% de la documentación que has recogido sobre un tema en particular.

Recuerdo una escena de El Alfabeto Sagrado, una escena sin ninguna importancia. Me refiero a aquella en donde los protagonistas tienen que tomar un avión para dirigirse a Egipto, ya casi al final de la novela. Bien, pues estuve toda una tarde viendo qué vuelos reales existían y las horas de salida y lo que tardaban en alcanzar su destino. Por regla general, los lectores darán por bueno los horarios que yo he indicado en la novela y no se plantearán ninguna pregunta al respecto. Sin embargo, aquellos que tomen esos vuelos de forma habitual, sabrán que son horarios reales.

Cuento esta historia para que señalar hasta qué punto llega mi documentación: toda una tarde estudiando los horarios de vuelo para decir simplemente dos palabras en la novela. Dos palabras que, incluso, podría haber obviado.

La novela comienza con el saqueo del Museo Arqueológico de Bagdad en su último saqueo, ¿por qué decidió iniciar precisamente en esa fecha y lugar la novela?

Porque las noticias se cuentan una vez en los periódicos y después se olvidan. El saqueo del Museo Arqueológico supuso una pérdida enorme para todos nosotros. Las piezas que atesoraba el museo pertenecían a nuestros orígenes como sociedad, a las civilizaciones sumeria o acadia. Mucha gente desconoce que nuestra forma de contar el tiempo en horas de 60 minutos se lo debemos a ellos, o que los signos del Zodiaco también los crearon ellos. Incluso la famosa “Pila de Bagdad” original se guardaba en sus salas.

Comenzar la novela con el saqueo ha sido una forma de rendir homenaje a esa pérdida tan grande pero también de hacerlo al propio pueblo iraquí porque antes de la invasión americana cualquier persona podía visitar el país como turista con la total seguridad de que su integridad física estaba absolutamente a salvo. Hoy en día cualquiera puede darse cuenta de que esto es ya imposible.

¿Qué siente al saber que el museo ha vuelto a abrir sus puertas este año, aún si haber recuperado gran parte de lo robado?

Con sinceridad, siento una gran pena. Lo peor de todo es que esas piezas que han desaparecido es casi improbable que vuelvan a ocupar sus lugares en las salas del museo. Muchas de ellas fueron adquiridas, por encargo, por los grandes magnates de occidente (de Londres, Nueva York o Suiza) que a fecha de hoy disfrutan de ellas en privado. Antes de que EEUU comenzara a bombardear el país, estas adineradas personas ya habían encargado a ladrones profesionales qué piezas querían. Eran conscientes que de nadie se preocuparía de proteger el Museo lo suficiente.

En su biografía afirma que abandonó su labor como periodista para dedicarse por entero a ser escritora, ¿tras lanzar su primera novela se siente reafirmada en ella?

Sí, la respuesta es un “sí” absoluto. He conocido a gente extraordinaria que me ha apoyado incondicionalmente en esta nueva andadura, desde mi agente Maru de Montserrat hasta mi editora Ana Lafuente, pasando por Isabel o Ruth con su campaña de comunicación o por el magnífico trabajo que han hecho tanto el diseñador de la cubierta, Germán, como mi correctora, Marisa. Han puesto el mismo empeño que yo en conseguir que el proyecto viera la luz de la manera en que lo ha hecho. Todos han realizado su trabajo con una gran profesionalidad y han hecho suya la ilusión que yo llevaba.

¿Cómo es Gemma Nieto como escritora?

Un poco caótica, pero sobre todo una persona con una ilusión enorme. Me gusta enfrentarme continuamente a retos nuevos, a proyectos que exijan de mí el 200% y que supongan conocer gente nueva y nuevos enfoques. Eso provoca que siempre tenga ilusión por hacer cosas diferentes y que salte continuamente de una a otra.

¿Cuáles son sus referentes literarios, esos autores a los que le gustaría parecerse?

Podría ofrecer unas cuantas decenas de nombres. Sin embargo, me quedo con cómo elabora sus personajes José Luis Sampedro (La sonrisa etrusca) o con la forma de Stephen King para atraparte en sus tramas; me fascina el tratamiento de la documentación en novelas históricas con autores de la talla de Gore Vidal o Robert Graves pero también admiro el ritmo de las clásicas obras de aventuras de los siglos pasados: Emilio Salgari, William Defoe, R. L. Stevenson… ¿quién no ha soñado con Sandokán, con Robinson Crusoe o con la Isla del Tesoro?

¿Habrá más obras con algunos de los personajes que aparecen en El Alfabeto Sagrado?

A fecha de hoy no lo puedo garantizar. Por los lectores de la novela sé que el protagonista, Victor Lavine, ha sido para ellos un personaje fascinante con un gran encanto. También me han comunicado que su alter ego, el professor Samuel Sinclair, es un malo con cierto glamour. Sé que ambos pueden dar mucho juego para futuras novelas pero aún no me he planteado si entrarán a formar parte de mi siguiente libro o si no lo harán.

 
¿Ya está trabajando en otros proyectos? ¿Nos puede avanzar algo sobre ellos? ¿Serán del mismo género que ésta?

Antes de terminar El Alfabeto Sagrado ya rondaban por mi cabeza algunas ideas para la próxima novela. Tenía perfilados los escenarios en donde iba a desarrollarse la acción e incluso el motivo final de la obra. Sin embargo, me queda por delante un ingente trabajo de documentación para dar forma a todos los aspectos de una novela. Además, colaboro con diferentes medios y eso me resta tiempo para dedicarme por completo a la nueva historia.

Por esos mismos motivos todavía no puedo adelantar nada de ella, ya que cualquier cosa que comente podría variar en un futuro. Lo que sí puedo garantizar, a fecha de hoy, es que continuará siendo una novela muy dinámica con personajes fascinantes y una historia de aventuras que siempre, siempre, tendrá un trasfondo más profundo. Es mi deseo que los lectores participen de mis obras, que les hagan sentir curiosidad por cosas para ellos desconocidas hasta el momento de tomar una de mis novelas entre sus manos. Quizá ése sea el mayor reto que me planteo cuando me siento frente al ordenador y comienzo a escribir la primera frase de la que será mi siguiente novela.


Tags: gemma nieto, alfabeto sagrado, mandeos

Comentarios
Publicado por Gemma Nieto
Martes, 24 de noviembre de 2009 | 21:06
Magn?fico David. Me has dejado sin palabras.