Martes, 27 de abril de 2010



Por David Yagüe.

Best Seller Español entrevista a Víctor Conde, el ganador del Premio Minotauro de este año con una obra de ciencia ficción pura: Crónicas del Multiverso. Conde nos desgrana la aventura literaria que ha supuesto esta novela y el premio y su visión sobre el género en nuestro país.

¿Cómo te sientes tras ganar el premio Minotauro?

Muy orgulloso, la verdad. Llevaba tras él desde sus primeras ediciones. Es el premio más importante de literatura de género escrita en castellano.

¿Qué se siente al ser el primer ganador del galardón con una novela de ciencia ficción?

Aunque cultivo la fantasía y el terror, la ciencia ficción es mi género insignia, mi niña mimada. Estoy muy orgulloso de haber ganado el premio con una novela de este género, y además con una space opera, me siento como si fuera un doble triunfo.

Y hasta ahora antes de obtener el premio, ¿cómo era la vida de un escritor de ciencia ficción en nuestro país?

Te acostumbras para escribir para una minoría que entiende de lo que escribes. En España hay un sector de crítica y público seguidor acérrimo de la ciencia ficción y la fantasía. No son tantos como los que compran la trilogía Millennium, es un público muy selecto. Así que tratas de mantener contenta a este sector, pero al mismo tiempo intentas hacer novelas entretenidas y muy aventureras para que la gente que no está tan metida en el género se pueda acercar también a ellas.

Te refieres a un público minoritario, pero sin ir más lejos durante el año pasado películas de este género como Star Trek o Avatar han llevado a millones de espectadores a las salas de cine...


Ten en cuenta una cosa. Antiguamente -hablo de 1940 o 1950- la ciencia ficción a nivel mundial, pero sobre todo en EE UU y la URSS, tenía muchísimo auge porque el cine de este género era muy pobre. Hoy en día el cine fantástico supone un verdadero competidor a la literatura de género. El cine ha evolucionado tanto que permite visualizar cualquier maravilla que se te ocurra en pantalla grande. Al público español le encanta la fantasía y la ciencia ficción, pero prefiere verla en pantalla a leerla en un libro.

Por eso hay tantísima gente que ve Star Trek, pero tan pocas que compran novelas de de ese género. Contra eso hay que luchar, la ciencia ficción literaria está muchísimo más avanzada que la cinematográfica; Star Wars, Star Trek son lo que llamamos ciencia ficción pulp, la ciencia ficción de los años 60. Desde eso hasta ahora ha llovido muchísimo: Asimov, Bradbury, Clarcke y otros muchos han hecho avanzar el género a pasos agigantados, mientras el cine se quedaba anclado en los años 60. Avatar es un space opera que introduce un concepto novedoso para el público como es el introducir tu mente en un cuerpo aparte. Sin embargo, hay novelas sobre eso de los años sesenta. Lo que a mí me gustaría conseguir es que el gran público se apasione con las novelas de este género. Ahí están las verdaderas ideas, la verdadera sensación de maravilla.

Leyendo Crónicas del Multiverso se percibe una mayor complejidad argumental, coralidad de personajes, con una fantasía muy compleja, seres sin forma física, nebulosas de mercurio, pero sobre todo una representación visual, tanto que parece ser más visual que el propio cine.

La literatura, el cine, el cómic, todo forma una red. La gente pregunta si me siento influenciado por otros autores, el cine o el cómic. Hoy en día, al igual que las redes sociales, existen las redes culturales, el escritor no está aislado del mundo: lee otros libros, cómics, ve películas y todo esto forma una rueda que se retroalimenta. Las influencias son recíprocas. De ahí que las novelas sean muy visuales, todos hemos crecido con una cultura cinematrográfica muy potente, por nuestros ojos ha pasado mucho cine. Y eso te termina influyendo.

La ciencia ficción ha estado considerado como un género escapista, pero con un mensaje claro sobre el mundo real en el que vivimos ¿Podemos encontrar este mensaje en su novela?

La idea que hay de fondo es un mensaje sencillo: da igual que todo se venga abajo, que todo se desintegre, que parezca que no hay salida por ninguna parte, siempre hay un destello de esperanza. Estos personajes se encuentran en que están presos de una trampa sin salida, pero sí que la hay. Hay que tener esperanza, esforzarse lo suficiente para encontrarla, pero hay salida. Siempre hay una chispita de esperanza al fondo.

Hablas de esperanza, pero tu novela tiene un contexto muy apocalíptico y ése es un concepto que no pasa de moda: el fin de civilización.


La ciencia ficción está muy ligada a la realidad en que vivimos, siempre parte de la realidad cotidiana. Es una manera de catalizar los miedos de la gente de cada época. En los años 50, estaban los monstruos atómicos, la radiación y eso era lo que daba miedo en plena Guerra Fría. Eso no ha cambiado, han cambiado los motivos, las cosas que dan miedo, pero la relación íntima entre ciencia ficción y realidad siempre ha estado ahí. Mi novela es apocalíptica, pero vivimos en tiempos apocalípticos, todo es muy precario, estamos andando en la cuerda floja económica y existencial y no sabemos dónde nos llevará. Y de eso se hace eco la literatura.

Cuando empezaste a pensar en este universo, en la Variedad en el Metaverso, ¿cómo lo planteaste? En la creación de este universo parece haber un trabajo de documentación similar al de una novela histórica...

Tenía claro desde el principio que uno de los grandes logros de un escritor de fantasía es crear su universo, uno sólo suyo como Asimov o como Tolkien. Cuando escribí mi primera novela, El tercer nombre del emperador (primera del ciclo del Metaverso) empecé esbozando un universo donde algo tan intangible como la manifestación de la mente fueran un pilar fundamental. Conforme iba escribiendo más novelas, ese universo se iba a haciendo mayor y más complejo hasta que en esta tercera lo amplía hasta el infinito. Salen muchos personajes, mundos... mi intención es que quede un ciclo de novelas escritos que a la larga describa un universo tan rico y complejo como la Tierra Media de Tolkien o el universo mítico de los antiguos griegos.

Pero, por muy imaginativo que sea el mundo, por muy escapista, siempre tiene que estar basado en algo real. Los personajes, que son el núcleo de la novela, tienen que ser reconocibles hoy por cualquiera de nosotros. En este libro hay mujeres maltratadas, hombres despechados, gente que busca el verdadero amor, personas que sacrifican sus sueños por los demás. Son temas que se nos antojan muy cercanos a nuestra cotidianeidad. Luego está el envoltorio de ciencia ficción, pero en el fondo es una historia que te podría contar en un mundo realista en la España del siglo XXI.



¿Por qué has optado por una novela coral?

La anterior novela Mystes, toda la acción transcurría en el espacio -era como Cien años de soledad en el espacio- todo sucedia en un lugar y con muy poquitos personajes. En esta novela la trama afecta a un universo entero por lo que me pedía a gritos ser una novela coral. Si antes cerré el ángulo de la cámara ahora lo abrí al máximo, puse el gran ángular. Es una novela muy épica, de muy grandes dimensiones, muy megalomaniaca. Me encanta ser megalomaniaco (risas)

¿Qué es lo que te lo pide una aventura épica que no deben faltar?

Básicamente lo que vertebra todas estas novelas es el concepto de viaje. Es decir, desde que Homero escribió La Odiesa o antes con Gilgamesh, el concepto de viaje ha sido el catalizador que hacía avanzar y cambiar a los personajes. Todo ese mecanismo sigue vigente hoy. Crónicas del Multiverso parte de un gran viaje cuyos protagonistas no saben dónde acabarán. Lo importante no es a donde quieres llegar, si no el viaje en sí. Lo que lleva a iniciar ese viaje sea una catástrofe, como es el caso, o una venganza da igual, lo importante es el viaje.

¿Qué les dirías a los lectores de ciencia ficción y a los que no lo son para que se acerquen a esta novela?

Da igual que seas un experto lector de género o no, Crónicas del Multiverso está inspirada en La Odiesa que lo que vas a encontrar no es ciencia ficción encerrada en sí misma, es un libro de viaje. Es como una odisea, un viaje que lleva a los protagonistas a tomar una decisión extrema. Los aficionados al género sabrán reconocer un montón de guiños a libros, a películas, etc. Y los que no lo son van a encontrar literatura de viaje, las historias de unas personas como nosotros que se ven sometidas a unas condiciones extremas.

¿Como ves el panorama del género en España?

Está surgiendo una generación de gente joven que le encanta la ciencia ficción y la fantasía. Ahí tienes Harry Potter, el manga o Crepúsculo. Sobre todo ha cambiado el tipo de lector. En una época era solo para hombres, hoy en día hay una generación de lectoras muy atraídas por la fantasía en general y la ciencia ficción en particular. Yo rezo porque el gran espaldarazo que supone este premio Minotauro sea una puerta abierta para que resurjan los escritores del género, que están ahí, pero que les falta ser más mediáticos.

¿Va a ser fácil?

No (risas), para nada, va a ser un camino muy largo y arduo, como el de los personajes de Crónicas de Multiverso. Este premio es un paso importante, ver que que una editorial tan importante como Planeta apuesta por el género. Si creyera que no va ir a más, más me valdría dedicarme a otra cosa.

Tags: victor conde, ci fi, premio minotauro, multiverso

Comentarios
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 28 de abril de 2010 | 18:52
am?n brother
Publicado por davidjasso
Mi?rcoles, 28 de abril de 2010 | 19:50
Es una excelente novela. V?ctor domina la ciencia ficci?n, pero cuando escribe "terror" se sale...